LA SOMBRA DE LA INFIDELIDAD
Una infidelidad no comienza necesariamente en una cama, a veces comienza mucho antes, en el mensaje que se oculta, en la conversación que se borra, en mentir, en una intimidad que se comparte con alguien que no es necesariamente la pareja.
LAS PREGUNTAS QUE HAY DETRÁS DE UNA INFIDELIDAD
Desde una visión sistémica, no basta únicamente con preguntar ¿por qué somos infieles? Es importante hacer mas preguntas, en consulta es vital cuestionarse:
¿Qué ocurre dentro de nosotros cuando decidimos cruzar ese límite?
¿Qué necesidad estoy intentando suplir?
O incluso ¿a que estoy siendo leal en mi sistema?
Es claro que puede existir una necesidad de reconocimiento, o una sensación de abandono, e incluso un imaginario de sentirse deseada o deseado, o por lo general dificultades para afrontar distintos desafíos dentro de una relación.
Pero es importante también comprender que entender el origen no es lo mismo que justificar la acción misma, la responsabilidad de quien decide cruzar esa delgada línea, lo más común es una conversación que se esconde, mas tarde alguna complicidad o una simple salida, luego la apertura a un espacio de intimidad emocional el cual puede llegar a un encuentro más cercano e íntimo.
MIRAR AQUELLO QUE CASI NADIE VE
Es importante que miremos aquello oculto, lo que casi nunca nadie ve, los vínculos. Problemas no resueltos, dinámicas de evitación y alejamiento, una relación que se convirtió en convivencia, la mayoría de las relaciones atraviesan dificultades y a pesar de esto, cada persona es responsable del modo en que opta por afrontar estos desafíos.
Este articulo no pretende dar las explicaciones importadas de un laboratorio de comportamiento o desde las estadísticas actuales, solo pretende un acercamiento a las realidades que han estado presentes la mayor parte de las veces en nuestra sociedad…ni tampoco una búsqueda de que es lo moral y lo que “debería ser” , es una reflexión simple que sirva de motivo para que no te dañes a ti ni dañes a otros.
Quizá sea dejar de mentir, dejar de mentirse a uno mismo, dejar de minimizar, dejar de culpar a la pareja exclusivamente y reflexionar sobre el daño que puedo hacer con la relación en la que nos encontramos.
RECONSTRUIR LA CONFIANZA
Reconstruir requiere transparencia, acuerdos, responsabilidad, limites claros y una entera disposición para tolerar el dolor que genera el buscar nuevamente recuperar la confianza, esa que nosotros mismos rompemos…
Algunas historias podrán reconstruirse, otras no, pero algo es importante tener en cuenta y es que no basta arrepentirse de haber lastimado o cruzado un límite, hay que mirar dentro de nosotros, que ocurría en el vinculo para evaluar y transformarnos y de esta manera no volver a repetirlo, causando daño a quienes nos aman.
No se trata de prometer que “jamás pasará de nuevo” comienza cuando somos capaces de mirarnos a nosotros mismos y valorar la posibilidad de poner limites o terminar una relación antes de lastimar a otras personas y es justo aquí donde comienza la responsabilidad y posiblemente una manera más consciente de amar.
HACERNOS RESPONSABLES DE NUESTRAS DECISIONES
Cuando lastimamos a otras personas se rompen también las realidades de las versiones que se construyen de manera conjunta. Por esta razón si tu has sido infiel o lo estas siendo, quizá no es necesario que te castigues por siempre, pero si debemos tener el valor de mirar de frente el daño que hacemos, sin ninguna excusa y sin escondernos detrás de nuestras faltas y vacíos emocionales, hacernos responsables de nuestras decisiones es el primer paso.
CUANDO LA CONFIANZA HA SIDO TRAICIONADA
Y si tu fuiste el engañado o la engañada, recuerda que si traicionaron tu confianza no significa que tu hayas sido insuficiente, la decisión de las demás personas expone sus elecciones y los recursos que la otra persona tiene para afrontar lo que estaba viviendo y eso de ninguna manera determina lo que vales.
Quizá algunas parejas pueden encontrar después de una infidelidad una manera mas honesta y a lo mejor novedosa de volver a mirarse, quizá otras descubran que lo mejor es despedirse, porque al final, una relación no se salva simplemente porque dos personas intentan desenfrenadamente quedarse.
Se salvan cuando pueden volverá mirarse sin tener que esconderse, y si algún día vuelves a estar de frente con esa persona que amas, después de herirla, a lo mejor la pregunta más importante no sería ¿Me perdonas? Si no ¿Qué puedo hacer para que a partir de ahora vuelvas a confiar en mí?
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