ESPAÑA ACABA DE VIVIR EL VERANO MÁS CÁLIDO EN AL MENOS 157 AÑOS
España acaba de cerrar un verano excepcional. El balance de la Agencia Estatal de Meteorología confirma que el trimestre comprendido entre junio y agosto de 2026 fue el más cálido registrado desde el comienzo de la serie oficial en 1961.
Pero AEMET ha ido más atrás. Una reconstrucción climática realizada por especialistas de la Agencia permite extender la serie hasta 1869. Aunque la incertidumbre aumenta cuanto más se retrocede en el tiempo, los resultados permiten afirmar que España acaba de vivir el verano más cálido en al menos 157 años.
La temperatura media del verano en la España peninsular fue de 24,5 °C, nada menos que 2,4 °C por encima del promedio del periodo 1991-2020.
Además, superó en 0,3 °C al verano de 2025, que hasta ahora ocupaba el primer puesto de la serie oficial.
+2,4 °C — respecto al promedio 1991-2020.
+0,3 °C — por encima del verano de 2025.
61 días — bajo condiciones de ola de calor en Península y Baleares.
39,6 mm — precipitación media peninsular durante el verano.
UN VERANO QUE DURÓ CUATRO MESES
Uno de los aspectos más llamativos no ha sido únicamente la intensidad de las temperaturas, sino su persistencia.
Las condiciones propias del verano aparecieron ya durante la segunda mitad de mayo. Entre el 19 de mayo y el 3 de junio, la temperatura media del conjunto de España llegó a situarse unos 5 °C por encima de lo habitual para esas fechas, con valores más propios de julio.
Y cuando agosto terminó, el calor tampoco desapareció.
Entre el 2 y el 7 de septiembre se produjo una nueva ola de calor, seguida todavía de jornadas con temperaturas muy elevadas.
El resultado es una circunstancia extraordinaria: las condiciones plenamente veraniegas se extendieron durante aproximadamente cuatro meses, desde la segunda mitad de mayo hasta buena parte de septiembre.
61 DÍAS BAJO OLAS DE CALOR
La persistencia queda todavía más clara al observar las olas de calor.
En el ámbito de la Península y Baleares se contabilizaron durante el verano 61 días bajo condiciones de ola de calor, un récord absoluto.
La primera se produjo entre el 20 y el 27 de junio y duró ocho días. En su momento de máxima extensión llegó a afectar a 42 provincias.
La segunda comenzó el 2 de julio y se prolongó hasta el día 24: 23 días consecutivos.
Apenas cuatro días después comenzó otra. Entre el 28 de julio y el 20 de agosto se desarrolló una tercera ola de calor en Península y Baleares que alcanzó 24 días de duración.
Canarias registró además su propia ola de calor entre el 1 y el 5 de agosto.
JULIO MARCÓ EL PUNTO MÁS EXTREMO
Junio ya había sido extremadamente cálido y se convirtió en el segundo junio con mayor temperatura media de la serie.
Pero julio fue todavía más excepcional.
Con una temperatura media peninsular de 25,7 °C, julio de 2026 quedó empatado con julio de 2022 como el mes más cálido de toda la serie histórica iniciada en 1961, no únicamente entre los meses de julio, sino considerando cualquier mes del año.
Su temperatura media estuvo 2,6 °C por encima de lo normal.
Agosto dio algo de tregua respecto a julio, pero aun así terminó siendo el sexto agosto más cálido de la serie, con una temperatura media de 24,4 °C.
MURCIA ALCANZÓ LOS 44,2 °C
Entre las estaciones principales de la red meteorológica, la temperatura más alta del verano se registró en Murcia, donde el termómetro alcanzó 44,2 °C el 23 de julio.
Granada/Aeropuerto y Alcantarilla/Base Aérea alcanzaron 43,9 °C, mientras que Valencia/Aeropuerto llegó a 43,7 °C.
Pero los récords puntuales cuentan solamente una parte de la historia. El rasgo que distingue especialmente al verano de 2026 ha sido la combinación de temperaturas elevadas y una duración extraordinariamente prolongada del calor.
BALEARES TAMBIÉN VIVIÓ UN VERANO EXTREMO
El archipiélago balear no quedó al margen. AEMET clasifica el verano de 2026 en Baleares como extremadamente cálido.
Las islas estuvieron incluidas en las tres grandes olas de calor que afectaron conjuntamente a la Península y Baleares durante junio, julio y agosto.
Julio fue extremadamente cálido en Baleares y agosto volvió a presentar ese mismo carácter en gran parte del archipiélago.
A ello se sumó otro factor importante: la falta de precipitaciones. En Baleares predominó durante el conjunto del verano un carácter muy seco.
CALOR Y MUY POCA LLUVIA
En el conjunto de la España peninsular cayeron durante el verano una media de apenas 39,6 milímetros, equivalentes al 56 % de la precipitación normal del periodo 1991-2020.
Eso convierte al verano de 2026 en el tercero más seco desde 1961. Solo los veranos de 1994 y 2016 registraron menos precipitaciones.
Junio fue el tercer junio más seco de la serie y julio fue directamente el julio más seco desde que existen registros.
Agosto cambió parcialmente el panorama debido a distintos episodios tormentosos, pero no pudo compensar el déficit acumulado durante los meses anteriores.
NO ES SOLO UN RÉCORD AISLADO
El dato de 2026 adquiere una dimensión diferente cuando se observa dentro de la evolución de las últimas décadas.
Los diez veranos más cálidos de la serie oficial han ocurrido durante el siglo XXI. Además, siete de los ocho más cálidos se han registrado desde 2015.
Esto significa que el récord de este año no aparece como un episodio aislado dentro de una serie estable, sino dentro de una sucesión de veranos cada vez más cálidos.
El cambio climático provocado principalmente por el aumento de gases de efecto invernadero eleva la temperatura media del planeta y modifica la distribución de los extremos térmicos. Sobre esa tendencia general actúa después la variabilidad natural de cada año.
DEL CALOR A LA GESTIÓN DEL AGUA
La combinación de temperaturas elevadas, evaporación y largos periodos sin precipitaciones tiene consecuencias que van más allá de los récords meteorológicos.
Afecta a la humedad del suelo, aumenta las necesidades de agua de la vegetación, incrementa la demanda hídrica y puede agravar el estrés de los ecosistemas.
En territorios insulares como Baleares, donde los recursos hídricos son limitados y existe una fuerte presión estacional sobre el consumo, la evolución conjunta de temperaturas y precipitaciones adquiere una importancia especial.
El año hidrológico 2025-2026 muestra además hasta qué punto las cifras globales pueden ocultar grandes diferencias temporales: hasta mediados de septiembre, la precipitación acumulada en la España peninsular se encontraba ligeramente por encima de lo normal, pero aproximadamente la mitad de toda esa lluvia cayó únicamente entre mediados de diciembre y mediados de marzo.
Después llegaron periodos secos mucho más prolongados.
¿Y AHORA QUÉ?
El final del verano meteorológico no significa necesariamente el regreso inmediato a temperaturas normales.
La predicción estacional de AEMET apunta a una probabilidad elevada de que los próximos meses continúen siendo más cálidos de lo habitual.
Como ocurre con todas las predicciones estacionales, esto no significa que todos los días vayan a ser cálidos ni permite anticipar episodios meteorológicos concretos. Describe una mayor probabilidad de que la temperatura media del periodo termine situada por encima de los valores normales.
España termina así una estación que ya ocupa un lugar singular en su historia climática.
Desde al menos 1869, ninguna reconstrucción climática muestra un verano español tan cálido como el de 2026.
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