Una verdadera vergüenza
El mal perder de la selección argentina
La poca deportividad, la nula elegancia de una selección tres veces campeona del mundo.
![]() |
| Imagen: ©Radio Sudamericana |
Duele ver cómo una de las selecciones más laureadas de la historia del fútbol, con tres estrellas en su escudo, es capaz de empañar su propio legado con actitudes que están muy lejos de la grandeza que se supone que deben representar.
No se trata de ganar o perder. Se trata de cómo se gana y cómo se pierde. Y en esto, la selección argentina ha suspendido con nota. Las imágenes de sus jugadores reclamando airadamente, rodeando al árbitro, perdiendo los papeles en el banquillo y mostrando un descontento desmedido ante cada decisión adversa, son el reflejo de un equipo que no sabe gestionar la frustración.
“El campeón no es el que siempre gana, sino el que sabe perder con dignidad.”
— Antiguo adagio deportivo
¿Cómo interpretar esta actitud? Es fácil señalar la presión, el orgullo herido o la pasión desbordada. Pero cuando una selección con la historia y el peso de Argentina actúa de esta manera, la impresión que transmite al mundo es la de un equipo incapaz de aceptar la derrota, que recurre a la excusa, al lamento y a la confrontación en lugar de reconocer la superioridad del rival o las propias carencias.
La falta de deportividad no es un incidente aislado. Es un patrón que se repite cada vez que las cosas no salen como esperan: protestas exageradas, faltas tácticas que rayan la violencia, pérdida de tiempo desde el primer minuto y una constante sensación de agravio que convierte cada partido en un campo de batalla emocional más que en una competición deportiva.
Y es precisamente por ser tres veces campeona del mundo por lo que esta actitud duele aún más. La grandeza no se demuestra solo levantando copas, sino también tendiendo la mano al rival caído, aceptando el silbato del árbitro sin aspavientos y siendo consciente de que el fútbol es, ante todo, un juego que debe inspirar respeto y admiración.
Reflexión final: Argentina tiene el talento, la historia y los jugadores para ser admirada. Pero mientras no aprenda a perder con la misma grandeza con la que sabe ganar, su legado quedará siempre manchado por la sombra de un mal perder que empequeñece incluso sus mayores triunfos.
Carlos Venturelli - Editorial del día — 21 de julio de 2026
Gira tu teléfono a horizontal para una mejor visualización.
⭐
¿Qué te ha parecido este artículo? Valora este contenido.
☆
☆
☆
☆
☆
0
☆ haz clic en las estrellas ☆

0 Comentarios
Gracias por dejar su comentario en Planeta Latino Baleares. No dude en dirigirse a nuestro equipo de redacción para cualquier sugerencia u observación. Comentarios ofensivos serán borrados y el usuario bloqueado. Planeta Latino Baleares no se hace responsable de los comentarios publicados por los lectores.