Historia de los Aeropuertos de Baleares III.
La hidroaviación en Baleares: historia, importancia y legado.
1ª PARTE.
Durante décadas los hidroaviones fueron fundamentales para conectar Baleares con la Península y Europa, mucho antes de la consolidación de los aeropuertos terrestres.
Una historia diferente dentro de la aviación balear.
En esta ocasión no hablaremos de aeropuertos. Sin embargo, el tema que abordamos ocupa un lugar absolutamente singular dentro de la historia aeronáutica balear y también, en muchos aspectos, de la aviación española: la hidroaviación.
Aunque hoy resulte una realidad casi desconocida para gran parte del público, durante décadas los hidroaviones fueron fundamentales para conectar Baleares con la Península y con Europa. Mucho antes de la consolidación de los grandes aeropuertos terrestres, allá por 1920, los hidroaviones representaron modernidad, innovación tecnológica y progreso para unas islas históricamente condicionadas por el aislamiento marítimo y hasta entonces, absolutamente dependientes de la navegación marítima.
Y, pensándolo bien, no resulta extraño que este fenómeno se desarrollara precisamente aquí. La posición estratégica de Baleares en el Mediterráneo, junto con la necesidad histórica de mejorar las comunicaciones, convirtió al archipiélago en un escenario ideal para el desarrollo de la aviación marítima.
Las primeras rutas regulares de hidroaviones entre Baleares y la Península comenzaron en 1921 y fueron desapareciendo progresivamente durante las décadas de 1930 y 1940, a medida que los aeropuertos terrestres y la aviación convencional fueron inevitablemente imponiéndose.
Cronología esencial de la hidroaviación balear.

Dornier Do 24

| Año. | Hito. |
|---|---|
| 1921. | Nace Aero Marítima Mallorquina. |
| 1922. | Primera escuela civil de hidroaviación de España en Porto Colom. |
| 1928. | Periplo del Mediterráneo Occidental. |
| 1936. | Creación oficial de la Base de Hidroaviones de Pollensa. |
| 1940-1960. | Edad de oro del SAR. |
| 2018. | Primera hidrosuperficie autorizada de España. |
✍️ Un vínculo personal con la hidroaviación.
Debo reconocer, que este artículo tiene para mí un significado muy especial. Quizá porque en 2013 tuve el privilegio de conocer y colaborar con la Fundación Aeronáutica Mallorquina (FAM) a partir del II Splash-In en la Base de Pollensa.
De aquella experiencia nació una gran amistad con su presidente, Don Miguel Buades, y con todos los miembros de la fundación. Personas que, de forma completamente altruista y movidas únicamente por la pasión, llevan años luchando por preservar la historia aeronáutica de Baleares y recuperar la tradición hidroaérea del archipiélago, a la que personalmente también me siento ligado.
Los orígenes de la hidroaviación balear.
La hidroaviación comenzó a desarrollarse en Baleares a principios de la década de 1920, en una época en la que los hidroaviones eran considerados la solución perfecta para territorios insulares que todavía carecían de infraestructuras aeroportuarias, como así sucedía en las Baleares. Como ya vimos en el capítulo anterior de esta serie, el aeropuerto de Son Bonet —primer aeropuerto comercial de Mallorca— no comenzó a operar vuelos regulares hasta 1927. Es decir, seis años después del inicio de las rutas hidroaéreas desde Mallorca.
Mallorca reunía unas condiciones excepcionales para este tipo de aviación. Sus bahías protegidas generaban aguas relativamente tranquilas para amerizar, disponía de excelentes puertos naturales y disfrutaba de condiciones meteorológicas favorables durante gran parte del año. Todo ello favoreció el nacimiento de la primera compañía aérea balear, en la capital, Palma de Mallorca.
Aero Marítima Mallorquina: los pioneros.
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| Aero Marítima Mallorquina |
En 1921 nació Aero Marítima Mallorquina (AMM), una empresa pionera creada para establecer rutas aéreas mediante hidroaviones entre Mallorca y Barcelona. El principal impulsor de la iniciativa fue el aviador Manuel Colomer, figura fundamental en los inicios de la aviación balear.
Los objetivos de la compañía eran muy ambiciosos para la época. Pretendía realizar transporte de pasajeros, correo aéreo, vuelos turísticos y proporcionar una conexión rápida con la Península.
Entre los modelos operados por AMM destacaban el Savoia S-16, con capacidad para cinco pasajeros además de piloto y copiloto, y el Macchi M.18, con capacidad para dos o tres pasajeros y dos tripulantes.
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| Savoia S-16 |
La ruta Palma–Barcelona fue autorizada oficialmente el 5 de noviembre de 1921. Desgraciadamente, la compañía desapareció poco tiempo después debido a dificultades económicas, agravadas por el accidente mortal de Manuel Colomer en 1922. Sin embargo, su legado fue enorme. AMM se convirtió en una de las primeras compañías aéreas españolas y situó a Baleares entre los territorios pioneros de la aviación marítima europea.
Como curiosidad histórica, sobre todo para los mallorquines de hoy, los hangares e instalaciones de AMM se encontraban en la zona de Es Jonquet, justo bajo los molinos de Santa Catalina. En aquella época, el mar llegaba prácticamente hasta el borde de los molinos y lo que hoy es la plaza de Santo Domingo de la Calzada, así como gran parte del actual paseo marítimo, era todavía mar.
Porto Colom y la primera escuela civil de hidroaviación de España.
Otro episodio fascinante de la hidroaviación balear tuvo lugar en 1922, cuando Porto Colom, puerto muy resguardado situado en el municipio de Felanitx, al sureste de Mallorca, acogió la primera escuela civil de hidroaviación de España.
La escuela fue fundada por Ángel Orté Abad y Francesc Oliver Billoch y contaba con hangares e instalaciones junto al puerto. Sus alumnos recibían formación en navegación marítima, despegues sobre agua, técnicas de amerizaje y vuelo costero. Para ello utilizaban dos hidroaviones italianos Macchi M.3 empleados indistintamente para prácticas y formación de pilotos.
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| Ángel Orté Abad |
Aunque la iniciativa apenas sobrevivió hasta 1924 debido a problemas económicos y a la escasez de alumnos, hoy sigue siendo considerada uno de los grandes hitos históricos de la aviación española y, por supuesto, balear.
Pollensa: capital histórica de la hidroaviación balear.
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| Hidropuerto de Pollensa |
Si existe un lugar inseparable de la hidroaviación en Baleares, ese es el puerto de Pollensa. Antes incluso de la creación oficial de la base, la bahía ya había sido utilizada ocasionalmente por hidroaviones civiles y militares desde los años veinte.
La Base de Hidroaviones del Puerto de Pollensa fue creada oficialmente en noviembre de 1936, tras el inicio de la Guerra Civil Española. La decisión respondió a razones estratégicas evidentes: una gran bahía protegida, aguas tranquilas y una orografía excepcional para operaciones anfibias.
Con el tiempo, el puerto de Pollensa se convertiría en uno de los centros de hidroaviación más importantes del Mediterráneo.
El espectacular “Periplo del Mediterráneo Occidental”.
En mayo de 1928 tuvo lugar uno de los episodios más impresionantes de la historia aeronáutica balear. Sesenta y un hidroaviones italianos aparecieron en el cielo del puerto de Pollensa y comenzaron a amerizar uno tras otro sobre la bahía.
Pertenecían a la Aerobrigata italiana al mando del general Francesco de Pinedo y formaban parte del denominado Periplo del Mediterráneo Occidental, organizado por la Regia Aeronautica.
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| General Francesco de Pinedo |
Aquella gigantesca expedición aérea tuvo una enorme repercusión internacional y demostró definitivamente el enorme potencial estratégico de la bahía de Pollensa para operaciones hidroaéreas. Al día siguiente continuó ruta hacia Los Alcázares, en el Mar Menor murciano, una gesta que hoy rememora cada dos años el Splash-In organizado por la Fundación Aeronàutica Mallorquina.
La época dorada del salvamento marítimo.
Tras la Guerra Civil, Pollensa se convirtió en una de las principales bases españolas del Servicio Aéreo de Rescate (SAR). Desde allí se realizaban rescates marítimos, búsqueda de aeronaves desaparecidas, evacuaciones médicas y asistencia a embarcaciones en peligro.
Durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, la base vivió su auténtica edad de oro.
Los gigantes del Mediterráneo: Dornier y Albatross.
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| Dornier Do-24 |
El Dornier Do-24 fue probablemente el hidroavión más emblemático de la historia de Pollensa. Esta gigantesca hidrocanoa trimotor alemana estaba considerada uno de los mejores aviones de rescate marítimo de su época. Su diseño era extraordinariamente avanzado, con 27 metros de envergadura, casi 22 metros de longitud, más de 17 toneladas de peso y tres motores radiales de aproximadamente mil caballos cada uno.
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| Grumman HU-16 Albatross |
Curiosamente, el Do-24 no disponía de tren de aterrizaje. Para sacar el aparato del agua se utilizaban rampas, carros de varadero e incluso unas grúas instaladas al borde del muelle de la plataforma de la base militar del puerto de Pollensa.
Posteriormente llegaron los Grumman HU-16 Albatross, hidroaviones anfibios estadounidenses que acabarían convirtiéndose también en símbolos inseparables de la base. Más modernos y versátiles que los Dornier, podían operar tanto desde agua como desde pistas convencionales gracias a su tren de aterrizaje, participando durante años en innumerables misiones SAR en el Mediterráneo.
El declive de los hidroaviones SAR.
Con la llegada de los helicópteros y su gran versatilidad operativa, los grandes hidroaviones comenzaron a desaparecer progresivamente. Los helicópteros ofrecían ventajas decisivas, ya que podían permanecer estacionarios, operar cerca de acantilados y rescatar sin necesidad de amerizar.
Poco a poco, las misiones SAR fueron trasladándose a helicópteros y nuevos medios aéreos.
Pollensa y los Canadair apagafuegos.
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| Canadair CL-215 |
La Base de Pollensa evolucionó entonces hacia una nueva misión: la lucha contra los incendios forestales, que durante el verano amenazan al bosque mediterráneo.
Los hidroaviones Canadair CL-215 y posteriormente los CL-415 se convirtieron en los nuevos protagonistas de la bahía. Actualmente, Pollensa sigue siendo una base fundamental para las operaciones antiincendios en el Mediterráneo occidental y cada verano varios Canadair permanecen destacados allí.
Fin de la 1ª parte. CONTINUARÁ... Mañana, viernes, la 2ª parte.
Un legado que sigue volando.
La hidroaviación continúa formando parte de la identidad aeronáutica de las Islas Baleares. Pollensa, los Canadair, los Splash-In y el trabajo de la Fundación Aeronàutica Mallorquina mantienen viva una historia única dentro de la aviación española.
Cada vez que un hidroavión despega desde la bahía de Pollensa rumbo a un incendio forestal, revive una tradición que comenzó hace más de un siglo y que convirtió a Mallorca en uno de los grandes referentes mediterráneos de la aviación anfibia.










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