Lo que la noche dice de nosotros
(Cuatro horas, diez esquinas, un viernes cualquiera en Baleares)
La noche de los viernes tiene un lenguaje propio. No hace falta un quirófano para entender una ciudad. Basta con mirar quién ríe, quién llora y quién mira el móvil caminando solo.
22:15 · Plaza Mayor, Palma. Un grupo de veinteañeros se hace fotos. Cinco chicas, tres chicos. Llevan una hora intentando la misma selfie. Una señora mayor las mira desde un banco. No con enfado. Con nostalgia. "Antes salíamos sin móvil", parece decir su mirada. Nadie la ve.
23:00 · Calle Apuntadores. La más famosa para salir. Hay cola en tres bares distintos. Un chico intenta convencer al portero con una historia imposible. Su amigo lo graba. Llevamos años así: viviendo la noche a través de una pantalla. La chica de la barra sirve cuatro cubatas en treinta segundos. No sonríe. No hace falta.
23:45 · Frente al Teatro Principal. Dos amigos se despiden. El abrazo dura tres segundos. “Te veo mañana”. Pero ninguno sabe si es verdad. La noche de los viernes está llena de promesas que se olvidan antes del domingo. Un repartidor de Glovo pasa con una bolsa de hamburguesas. Él sí tiene un destino claro.
00:30 · Parque de la Mar, frente a la Catedral. Un hombre de unos cincuenta años camina solo. Mira la luz que baña la Seu. Va trajeado. Quizá viene de una cena de empresa. Quizá se ha escapado. La Catedral iluminada es el mejor psicólogo gratuito de Palma. Los turistas no lo saben, pero los locales, sí.
01:15 · Un Uber, dentro, cruzando el centro. El conductor lleva puesta Radio 3. Volumen bajo. Detrás, una pareja discute sin gritar. "Siempre igual", dice ella. "Pues vete", responde él. Silencio. Siguen agarrados de la mano. La noche de los viernes también es eso: contradicciones que caben en un asiento trasero.
02:00 · Plaza de España, parada de taxis. La cola es larga. Una chica llora maquillaje corrido. Nadie sabe por qué. Su amiga la abraza. Un grupo de italianos canta en la acera de enfrente. La vida cabe entera en una plaza un viernes por la noche. Nadie es anónimo del todo.
03:15 · Calle Sant Miquel, ya más vacía. Un hombre recoge latas. Camina agachado, con ritmo propio. Lleva años haciendo el mismo recorrido. "Los viernes hay más", dice sin que nadie le pregunte. La noche no es solo para quien sale de fiesta. También para quien trabaja cuando los demás descansan.
04:30 · Bar 24 horas, cerca del Portopí. Tres amigos piden café. No han bebido alcohol. Han estado hablando. "Llevábamos meses sin vernos", explica uno. La noche les ha devuelto el tiempo perdido. El camarero les sirve sin prisa. Sabe que estas conversaciones merecen pausa.
05:45 · El sol empieza a asomar. Las farolas se apagan de una en una. Los últimos coches vuelven a casa. Los primeros repartidores de prensa salen a la calle. La noche se va. Pero deja preguntas. ¿Cuántos de esos abrazos fueron de verdad? ¿Cuántas de esas risas eran reales? ¿Cuánta soledad caminó por esas aceras sin que nadie la mirara?
Los viernes por la noche no cuentan lo que pasa.
Cuentan lo que somos.
📍 Palma, Calvià, Alcúdia · Viernes, 24 de abril de 2026
📝 Planeta Universal Baleares · Crónica de calle


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