© Manuel de Caso
Efectivamente, ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos: Trump humilla a Sánchez en Davos y entrega el control del Estrecho de Gibraltar al Marruecos de Mohamed VI, mientras España queda totalmente apartada.
Lo peor de todo es la indiferencia de nuestro Gobierno. Aparte de todo esto, en Marruecos no para de entrar empresas para invertir allí o fabricar para vender no solo a España, sino a toda Europa, con precios que son muy competentes, ya que los controles de calidad y los impuestos son mínimos en Marruecos.
El golpe de gracia ha sido la creación de la «Junta de Paz» (Board of Peace), el nuevo invento de Donald Trump para sustituir a una ONU inoperante, y donde España ha quedado fuera y Marruecos no solo dentro, sino considerado como miembro fundador.
Pero Marruecos está dentro. Y no como un invitado de segunda, sino como «miembro fundador». Mohamed VI ha logrado lo que nuestra diplomacia ni siquiera olió: sentarse en la misma mesa ejecutiva que Estados Unidos e Israel.
Esto no es una foto para la prensa como hace Sánchez; es una sentencia y significa que Rabat tendrá acceso preferente a la inteligencia y tecnología militar, y línea directa con la Casa Blanca. Marruecos ya no es un socio; es un aliado estructural del nuevo Imperio Americano.
La validación de la soberanía marroquí sobre el Sáhara ya no depende de resoluciones de la ONU; ahora es una realidad operativa consolidada en este nuevo «Eje de los Fuertes».
Mientras tanto, Argelia, acorralada y despreciada por Trump, se convierte en un tigre herido y peligroso para Europa, un peligro inminente en nuestras puertas.
Ya lo dijo Trump: si España va camino de una izquierda radical como los dictámenes que se dan en el Parlamento Europeo, entonces "Todos menos España". España y Europa serán una vergüenza internacional; ya se está viendo con el asunto de Ucrania y Rusia; Europa no deja de hacer el ridículo.
Y así lo dijo Trump con nombres y apellidos: «Todos menos España». Y encima Trump nos ha colgado el cartel de «gorrones» no solo a Europa, sino a España la primera, como gorrona y caradura (free riders) ante toda la OTAN.
Como dice Trump, no es lógico que yo gaste millones de dólares para la seguridad de Europa y que Europa juegue al buenísmo y al quedar bien con el desarme de Europa para quedar ecológicamente correcta.
Mientras tanto, Estados Unidos con guerras en todo el Oriente Medio y en África para controlar las dictaduras musulmanas y comunistas, e intentando encaminarlas a un proceso democrático.
El ejemplo más claro lo hemos vivido recientemente con la dictadura de Maduro; ha tenido que ser Trump una vez más el que tumbe a un narcopaís y aprese a un dictador criminal, mientras que toda Europa acusa a Trump de no respetar los derechos internacionales.
La pregunta del millón no puede obviarse: ¿es que Maduro respetaba los derechos humanos y democráticos?
Trump, una vez comprobado el tinte que lleva el Gobierno sanchista —un tinte que lleva a España a una izquierda radical— nos señala delante de todos como el socio desleal, para que Europa se aplique el refrán de "cuando veas las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar".
No cabe duda de que Trump está sentando las bases para cuestionar el Artículo 5 del Tratado de la Alianza.
Por poner un ejemplo: si mañana hay una crisis con Marruecos —que, por cierto, no se está desarmando como en Europa o en España, sino al contrario, se está armando hasta los dientes con los armamentos americanos más sofisticados y tecnológicos—, por lo que si hay una exigencia por parte de Marruecos en Ceuta, Melilla o Canarias, EE.UU. ya tiene la excusa perfecta para mirar hacia otro lado.
Lo repitió Trump hasta la saciedad: "No defenderemos más a quienes no invierten dinero en su propia seguridad ni en su propio ejército".
La garantía de seguridad internacional americana como centinela permanente está, a efectos prácticos, en suspensión; y Europa no se pone las pilas y no invierte dinero en su propio ejército y en su propia seguridad, tendrá un futuro incierto.
La conclusión es desoladora: Europa está sola y nadie nos va a venir a ayudar, así que no provoque a Rusia, ni provoque a Israel, ni a ningún país de Oriente Medio, porque mal lo va a tener para defenderse.
Por otra parte, todos estamos viviendo que la solidaridad europea se resquebraja por el pánico en el flanco Este y la crisis de Groenlandia, que, por cierto, no es como nos lo está contando la prensa izquierdosa europea y española; lo que intenta Trump con Groenlandia es que Rusia y China no se queden con ella, porque ya han detectado multitud de bases militares chinas y rusas, y muchas empresas extrayendo los minerales en Groenlandia, y por supuesto Trump ha avisado que no se va a quedar afuera.
En definitiva, Estados Unidos nos considera un parásito hostil; hemos entrado en la «Era de la Competición» siendo el eslabón más débil.
Las Fuerzas Armadas deben prepararse para lo peor: un escenario de supervivencia donde la ayuda exterior no llegará.
Gracias a la nefasta política exterior de este Gobierno, y una mala gestión social y económica, nuestra influencia sobre el Estrecho de Gibraltar y, por supuesto, en el resto del mundo, se ha perdido para siempre.
Todo esto tenemos que dar gracias al Gobierno de Sánchez y sus palmeros



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