EL VERANO QUE DURÓ CUATRO MESES
España registra el verano más cálido en al menos 157 años
El verano de 2026 ya forma parte de la historia climática de España. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lo ha situado como el verano más cálido desde, al menos, 1869, dentro de la reconstrucción histórica disponible.
Pero la excepcionalidad de este año no se limita a las temperaturas registradas durante junio, julio y agosto. El calor característico del verano apareció antes de tiempo y permaneció más allá de agosto, extendiendo en la práctica las condiciones veraniegas durante cerca de cuatro meses.
Un verano fuera de escala
Según el balance climático de AEMET, la temperatura media del verano de 2026 en la España peninsular alcanzó los 24,5 °C, aproximadamente 2,4 °C por encima del promedio correspondiente al periodo de referencia 1991-2020.
Una anomalía de esta magnitud convierte a 2026 en un episodio excepcional dentro de la serie histórica. No se trató únicamente de algunos días extraordinariamente calurosos, sino de una persistencia térmica que acompañó buena parte de la estación.
PENINSULAR
1991-2020
DE OLA DE CALOR
PENINSULAR
El verano comenzó antes de junio
Uno de los elementos más llamativos del episodio de 2026 fue su duración. AEMET señala que las condiciones plenamente veraniegas comenzaron a manifestarse durante la segunda mitad de mayo y se prolongaron durante septiembre.
El verano meteorológico continúa definiéndose oficialmente por los meses de junio, julio y agosto. Sin embargo, la evolución de las temperaturas de este año dibujó una estación cálida mucho más extensa de lo que indica el calendario.
Baleares: un verano extremadamente cálido
El archipiélago balear tampoco quedó al margen de esta anomalía. El balance de AEMET califica el verano en Baleares como extremadamente cálido.
La situación tiene especial relevancia para unas islas donde la disponibilidad de agua, la presión sobre los ecosistemas, el riesgo de incendios y la elevada demanda asociada a los meses de máxima actividad turística convierten la persistencia del calor en un fenómeno con consecuencias que van mucho más allá de los termómetros.
61 días bajo condiciones de ola de calor
Otro de los datos más contundentes del balance es la extraordinaria presencia de las olas de calor. Durante el verano se contabilizaron 61 días bajo condiciones de ola de calor en la Península y Baleares.
Calor acompañado de escasas lluvias
Las altas temperaturas coincidieron además con un verano muy escaso en precipitaciones. En la España peninsular se registró una precipitación media de 39,6 milímetros, situándolo entre los veranos más secos de la serie moderna.
La combinación de calor persistente y falta de lluvia incrementa la evaporación del agua disponible, seca los suelos y aumenta el estrés sobre la vegetación y los recursos hídricos.
Un récord dentro de una tendencia
Un verano concreto no permite explicar por sí solo la evolución del clima. Sin embargo, los récords recientes se producen dentro de una tendencia de calentamiento ampliamente documentada.
El aumento de la temperatura media favorece que los episodios de calor extremo puedan alcanzar valores más elevados y que las condiciones propias del verano se extiendan fuera de los meses que tradicionalmente asociamos con esta estación.
2026 CONTÓ OTRA HISTORIA.
Desde el calor adelantado de mayo hasta unas temperaturas veraniegas que se adentraron en septiembre, España acaba de atravesar una estación excepcional. Y en Baleares, el verano de 2026 quedará registrado como extremadamente cálido.
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