Toros, Toreros, Fiesta Nacional, Tradicionalmente Española.
2ª parte.
Teniendo en cuenta la exigencia de P. Sánchez al Papa —en privado— para que ignore su gestión en el Valle de los Caídos, nos vemos obligados a seguir toreando a este gobierno. El amable recibimiento al Papa en Barcelona, con separatistas y contrarios en las calles, donde este demostró saber torear imprevistos. Esperemos algo bueno en Canarias.
La expansión taurina en América.
Seguiré con la historia de los españoles cuando en las Américas, en el siglo XVI, las corridas de toros arraigaron profundamente: México, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela, quedando muy integradas en la cultura hispanoamericana.
La Plaza de Toros de Ciudad de México alberga La Monumental, la más grande del mundo, con capacidad para 42.000 espectadores. Otras de gran fama son las de Aguascalientes y Mérida. En Perú, la de Acho en Lima es una de las más históricas de América, con sus importantes ferias anuales que atraen a destacados toreros mundiales. En Venezuela, destaca La Monumental de Valencia y la plaza de San Cristóbal. Dicen que es el hogar de la Feria Internacional de San Sebastián. En todos estos países ha crecido la cría del toro bravo y ha generado excelentes figuras de toreros.
Reconozcamos que la influencia del triángulo del bajo Guadalquivir, formado por Huelva, Sevilla y Cádiz, durante los siguientes 50 años de la llegada española a América, se lanzaron a crear tradiciones que, con muchas incertidumbres, pero dominando lo vital amistosamente con cariño, y fiestas cristianas.
El origen andaluz de los primeros pobladores determinó la personalidad de la América hispana, conociéndose la cristalización cultural. El cruce con las poblaciones amerindias, no menos festivas, hizo que la fiesta primera del toro fuese inmediatamente parte sustancial del mundo híbrido americano, con sus ingredientes principales: atractivamente familiar, la música, las corridas de toros, las bebidas de origen español, el fuego de los cohetes de colores. Estos acontecimientos no faltan desde entonces.
“La música, las corridas de toros, las bebidas de origen español y el fuego de los cohetes quedaron integrados en la tradición festiva hispanoamericana.”
Los andaluces ya instalados añoraban las típicas corridas de su tierra y comenzaron el traslado de toros de lidia a América, hasta que se pensó en que sería más rentable criarlos propiamente en tierra americana, evitando la importación de España.
Se atribuye a un primo de Hernán Cortés, Juan Coutierrez Altamirano, el germen de la crianza del toro bravo en América. Importó ejemplares de una casta de Navarra, formando en México la ganadería de Atenco (que significa "junto al río"), iniciando una larga tradición de toros rizosos, de corte más pequeño que el español y pelo castaño. En México se crearon el mayor número de haciendas de cría de toros bravos. Fue tanto el éxito alcanzado que se formaron otras en el Virreinato de Perú, llegando a ser famosos los toros llaneros, criados en los extensos llanos de la cuenca del Orinoco. Pero, a lo largo del tiempo, se demostró que los toros de origen americano no tenían la bravura de los traídos de España.
Cultura y controversia.
Actualmente son muchas las asociaciones que, con tal de exhibirse, claman contra la tauromaquia en Hispanoamérica. No se debe a razones biológicas, sino culturales, viniendo de instigadores animalistas que se esconden bajo esa capa de equivocada leyenda negra, contra el visceral aspecto de la extensa y fecunda aportación civilizadora española.
La lista de toreros, toreras, rejoneadores y rejoneadoras es tan extensa que prefiero no mencionar por respeto a los diferentes éxitos.
Las grandes plazas taurinas.
Las plazas de toros más grandes del mundo son, como ya mencioné, en México, Venezuela y España. Destacando la más taurina en Albacete, por la cantidad de festejos y ferias celebradas cada año en relación con su población. Madrid y Sevilla son consideradas las mecas mundiales del toreo, debido a la historia y prestigio de sus plazas.
Las más antiguas: Sevilla y Ronda, desde el siglo XVIII. Con el título de "La Ancianita" por antigüedad, la de Béjar, en Salamanca, construida en 1711. Curiosamente, el pueblo Trucios-Turtzioz (Vizcaya), con unos 550 habitantes, conserva 4 plazas de toros, con gran tradición taurina. Fuentelencina (Guadalajara), con 328 habitantes, también alberga 4 plazas de toros que utilizan en los festejos patronales de agosto. Sin olvidar los festejos de San Fermín en Pamplona, cada año desde el 6 hasta el 14 de julio.
Son muy famosos los ganaderos criadores de toros bravos en todo el mundo, por excelentes castas: Victorino Martín y Juan Pedro Domecq, por historia y tradición, iniciado en el siglo XVIII. Además de Miura, Victoriano del Río y varios más.
Curiosidades taurinas.
Las curiosidades de este ambiente taurino son muchas. Por ejemplo: el salto de la Cacheta lo hizo famoso el diestro Leandro Sánchez Cacheta “Bolaños” (1908-1914, año en que murió). Era de Bogotá. El salto de la garrocha consiste en librar la embestida valiéndose de una vara. Goya inmortalizó a Juan Apiñani, diestro del siglo XVII, conocido como uno de los aguafuertes más bellos de su Tauromaquia.
Tostar era la suerte consistente en clavar banderillas de fuego al toro por ser algo manso. Estas llevaban petardos que estallaban al clavárselas. El 19-V-1950, por decreto, se sustituyeron por banderillas negras.
El traje del torero.
El traje del torero: bordado en oro, plata o azabache, con lentejuelas, taleguilla, medias, zapatillas, faja, chaquetilla, chaleco, camisa o camisola, tirantes, corbatín y montera. De luces por el brillo del conjunto.
Se basó en la indumentaria de los caballeros del siglo XVII. En el XIX se adoptó el traje asimilado al de los majos, basado en la seda. Fue Castillares quien lo recargó con bordados y adornos; Paquiro impuso los machos, alamares y lentejuelas.
Arquitectura y simbolismo de las plazas.
Las plazas empezaron siendo cuadradas, después octogonales y por último circulares, con esquema parecido al anfiteatro romano. La plaza, circo, coso, liza, palenque o palestra son sus nombres. Además de: anillo, arena, cerco, corro, redondel o ruedo.
El centro geométrico de estas es platillo o boca de riego, con piso llano de arena o tierra, albero o arbero, de canteras con origen sevillano. Las dimensiones del ruedo debían ser 60 metros de diámetro máximo.
Los espectadores están situados en el tendido, grada o andanada, separado del ruedo por el callejón con barreras de madera. Según las normas, están los elementos auxiliares como enfermería, capilla, corrales, caballerizas o cuadras, chiqueros, guadarnés, patio de arrastre de caballos y de cuadrillas.
Muy importante y simbólica es la Puerta Grande, que además de entrada al público, permite salir a hombros al espada que alcance el triunfo de la fiesta.
“La Puerta Grande representa el máximo reconocimiento al triunfo taurino.”
Es el presidente de la plaza quien, a petición del público, otorga los trofeos: por notable, 1 oreja; por faena cumbre, 2 orejas; por una actuación extraordinaria, 2 orejas y el rabo. Cuando el comportamiento del toro es excepcional por bravura, se le perdona la vida, siendo el indulto el máximo reconocimiento al animal. El ganadero debe pagar al promotor de la corrida el valor del animal.
Desde 1991 están las plazas portátiles, usadas en algunas regiones de España.
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