Cuando el arte pop se hace novela
Conversación con Jaime Roig de Diego, el in-pertinente que decidió escribir
Por Lucía Duque Ríos
Nos conocemos de vernos mil veces. En una inauguración en Missió 21art, en una charla en el Círculo de Bellas Artes, cruzándose en Palma con una novela bajo el brazo. Hoy por fin nos sentamos. Sin prisa. En un café de Palma.
Jaime Roig de Diego llega con su energía pop, sarcástica y colorista de siempre. El mismo que pintó a Lorca, que expuso "El silencio de las Meninas", que firmó como "Ufo In-pertinente" y que ahora aterriza en la novela negra con Nunca mires bajo el césped. Intercambiamos libros. Los dos dedicados. Y empezamos a hablar.
Lucía: Jaime, a ver... vienes de la pintura, del teatro, de la publicidad. Eres pop hasta en el DNI. ¿Qué te empujó ahora a contarlo en una novela y no en un cuadro?
Jaime: (se ríe) Empecé pintando de niño porque no sabía leer. Fíjate. Luego he ido alternando: literatura, plástica, radio, teatro... Esta historia pedía un relato. Acción, drama... palabras. Un cuadro se me quedaba corto. Aquí hacía falta una novela que lo contara todo.
Lucía: ¡Y vaya novela! Porque usas un ingrediente durísimo: la discapacidad de un niño como uno de los protagonistas.
Jaime: Sí. A ver, es por conocimiento directo. El protagonista está inspirado en una sobrina. Y yo mismo tengo una enfermedad de baja prevalencia. Creía que había que visibilizarlo. A las familias que viven eso, que muchas veces están solas. Si ves al final del libro hice un apartado con todas las palabras explicadas y los documentos que personalmente consulté y me documenté.
Lucía: Hablando de visibilizar... me mandaste dos fotos y me dejaron pensando. Sales con unas niñas, en lo que parece un patio de tierra. Y esta otra, veo un mandala como una flor gigante hecha por cientos de personas en el suelo.
Jaime: Sí, eso es arte pop, pero en vivo. Con gente real. Color, comunidad, todo. Al final va de eso, ¿no? De juntar. De que el arte no se quede en un cuadro colgado. A veces es mejor que baje al césped. Las fotografías fueron en RDT con Anna Ferrer, me habían encargado un Rangoli de grandes dimensiones. Es arte decorativo, tradicional en la India, se dibuja en el suelo o en la entrada de las casas. Lleva muchos materiales (polvos de arroz, arena, pétalos, legumbres) con el propósito de dar la bienvenida a las deidades y traer la buena suerte.
Lucía: Es curioso porque tu novela se llama "Nunca mires bajo el césped"... pues aquí están todos mirándolo y construyendo entre todos.
Jaime: Exacto. Estar, mirar y contar. No importa si es en Palma o en un campo de tierra al otro lado del mundo. Los niños son niños en todas partes.
Lucía: Hay una frase de una crítica que me dio vueltas: que el niño "se dispersa para que sus padres, entre disputa y disputa, ocupen un espacio que no les corresponde".
Jaime: Esa frase no es mía, pero duele porque es verdad. Pasa mucho. Los niños se vuelven moneda de cambio. Arma arrojadiza. Lo malo es que luego ellos aprenden ese juego. En Nunca mires bajo el césped no es exactamente así, pero el fondo está.
Lucía: Tu arte siempre ha sido pop, con guiños a la cultura basura, a la publicidad, a los iconos. ¿Eso también se cuela cuando escribes?
Jaime: Totalmente. Mis señas de identidad están en todo lo que hago. Odio repetir tema, pero los arquitrabes son los mismos. En literatura igual está más diluido, pero yo tengo un ritmo muy cinematográfico. Y finales... (se ríe) muy Grand Guignol.
Lucía: Te han llamado "casi extraterrestre". De ahí tu heterónimo "Ufo In-pertinente".
Jaime: (jajaja) Yo siempre me atrevo. Pero es verdad que de niño te sientes marciano. Diferente. Un día Sandra Llabrés, de la revista INMTK, me dijo "elige firma para tu sección" y salió eso. Algo de marcianidad me queda.
Lucía: "Desconcierta y seduce a partes iguales". ¿Buscas eso también escribiendo?
Jaime: Siempre. Al lector hay que seducirlo. Yo tardo muchísimo en dar algo por bueno porque me documento y corrijo un montón.
Lucía: Vale, juego rápido. Si "Nunca mires bajo el césped" fueran 3 colores de tu paleta, ¿cuáles serían?
Jaime: Fácil. Verde césped, Azul Klein, y verde "esperanza". Daría muchos tonos de azul según fueran las ciudades: por ejemplo, en Mallorca es un azul brillante y si es de noche, un azul mediterráneo...
Lucía: Carlos Jover dijo de ti: "cuando me preguntan si hay vida inteligente en otros planetas, pienso en él". Después de esta novela... ¿tú crees que hay vida inteligente aquí en la Tierra?
Jaime: Me honra que lo dijera Carlos. Es muy inteligente. A ver... nunca tuvimos la cultura tan a mano y hay tanta estulticia. Por desgracia. Pero sí creo que hay vida inteligente entre nosotros. Y no me refiero a la IA. Tengo mucha esperanza en los jóvenes que vienen sin complejos.
Lucía: ¿Y ahora qué? ¿Volvemos al teatro, a la pintura, o el alien te tiene escribiendo otra novela?
Jaime: Ahora mi alien interior me tiene con una misión: cuidar y promocionar mi novela: "Nunca mires bajo el césped".
Lucía: ¿Hay una obra que te hubiera gustado crear?
Jaime: Yo quería ser director de cine, ya lo sabe todo el mundo (se ríe). Si pudiera rodar una, sería: "Rebeca" de Hitchcock. Basada en Daphne du Maurier.
Nos despedimos como empezamos: con libros dedicados. Jaime se va con su pop, su ironía y su verde esperanza. Yo me quedo aquí, en Palma, con la sensación de que a veces, para entender lo más duro, hace falta mirarlo con los colores más vivos.
P/D FOTOS:
- Lucía Duque Ríos y Jaime Roig de Diego. Intercambio de libros después de la charla en Palma.
- Niñas de la India con Anna Ferrer y Jaime Roig de Diego.
- RANGOLI diseñado por el artista. - Portada del libro.
Lucía S. Duque Ríos
Dinamizadora y Gestora Cultural
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