Una reflexión profunda sobre el sentido de la vida, la búsqueda de la felicidad y aquello que verdaderamente permanece cuando todo lo material desaparece.
Desde hace muchos años corre en la cultura y en el argot tradicional una leyenda que nos deja múltiples enseñanzas, referente al modo en que vemos la vida y a su vez como la experimentamos.
La leyenda cuenta que el muy conocido Alejandro Magno, solicito a su corte 3 cosas para el momento de su funeral, recordemos que el emperador Magno conquisto gran parte del mundo conocido, su fama e historias parecían expandirse en la Europa de aquellos 323 años antes de Cristo, época donde la barbarie y la cultura jugaban un papel fundamental, pero para este emperador no se trataba solo de conquistas de territorios, si no también de aprender de sus culturas, y son precisamente estas historias, aunque no concluyentes en su veracidad muchas veces sobreviven no tanto porque sean veraces sino por que estas conllevan a una verdad que nos hacer reflexionar de manera profunda.
Teniendo en cuenta lo anterior, la solicitud de Alejandro el grande estaba sustentada en una petición poco particular para el momento de su partida de este plano: una de ellas era que sus mejores médicos cargaran el ataúd donde yacía su cuerpo, la segunda que mucha de sus riquezas fueran esparcidas por el camino de su destino final, y tercero que sus brazos se extendieran y quedaran visibles sus manos fuera del féretro.
Las enseñanzas de una leyenda
Esto se hace interesante y mas por que esta leyenda en el fondo nos intenta decir, un mensaje claro y concreto
Es común que el ser humano viva buscando la felicidad a través de la riqueza, la fama, los títulos, propiedades, seguidores entre otras cosas. Nos gastamos gran parte de la vida detrás de estas metas y una vez las vamos logrando, casi que, de manera inmediata, estas comienzan a ser reemplazadas por unas nuevas, en esa frenética búsqueda de un futuro nos olvidamos por completo de vivir y disfrutar el momento presente.
Y aquí justo te hago una pregunta querido y querida lectora, si hoy terminara tu historia, ¿Qué sería lo verdadero e importante para ti?
“No solo cuanto ganamos, no cuanto gastamos, no cuantas propiedades o no cuantas personas nos admiraron.”
Si no más bien, ¿ame lo suficiente y sentir amar y ser amado o amada? ¿estuve presente para quienes importaban? ¿me atreví a tomar decisiones, aunque esto conllevara el miedo a fracasar? ¿Me atreví a vivir la vida que quería vivir? ¿deje algo valioso en el recuerdo y el corazón de alguien? Y es precisamente eso, saber que hay finitud y comprenderlo nos hace evaluar y adquirir esa extraña capacidad de ver de frente las prioridades y de paso ordenarlas. También nos recuerda que no viviremos para siempre y que el día de mañana no es asegurado para nadie, al igual que mucho de lo que en la actualidad se nos muestra como urgente, a lo mejor en algunos años ya no tendrán importancia.
Claramente la riqueza es importante para un bienestar primario, pero la verdadera felicidad no está en aquello que acumulamos, si no en aquello que somos capaces de entregar, aquello que ni aun la muerte podría borrar. Al final todos nos iremos de la misma manera, con las manos vacías pero no necesariamente con una vida vacía, y es justo en este punto donde depende en gran medida como decidamos vivirla desde hoy.
Por Cristhian Tirado.
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