LAS GUERRAS CARLISTAS
Tres guerras, una misma fractura: el drama carlista en España
Capítulo I
Las Guerras Carlistas y la República de los Tontos
Si observamos detenidamente el cuadro de Goya en el que se ven dos hombres, dándose garrotazos, y en el que ninguno de ellos puede escapar porque tienen las piernas enterradas hasta las rodillas, nos encontramos ante un escenario donde la intención del autor nos describe de alguna manera una lucha con un único destino: una muerte inevitable.
El cuadro simboliza en líneas generales a una sociedad española dividida; sumida en continuas guerras y en particular el autor revitaliza el eterno enfrentamiento entre Liberales y Absolutistas que despedían un odio absurdo que contagiaba a la sociedad y que lo hacían con una sola finalidad; satisfacer las ambiciones y egoísmo personal de unos y otros.
Una época que refleja una visión desencantada de España caracterizada por la inquina y el rencor entre compatriotas sumida en la desolación.
“Una sociedad enterrada hasta las rodillas en sus propias divisiones.”
La verdad es que el siglo XIX para los españolitos de a pie fue un siglo nefasto marcado por unos pésimos gobernantes que no pudieron evitar una serie de guerras que dividió España para siempre.
Destaca de nuevo la misma constante también en periodos de paz: continuas crisis tanto a nivel político como social y económico. Sin duda una constante que es el resultado de aquellos malos gobernantes.
Por otra parte; es necesario señalar que el siglo XIX se inicia con una cobarde invasión de España por las tropas napoleónicas; conocida es la fecha heroica del Dos de Mayo o la leyenda de Agustina de Aragón como símbolo icónico en la lucha contra el invencible y poderoso Napoleón.
Napoleón, Carlos IV y Fernando VII
A este respecto podríamos decir que la invasión francesa fue posible por un vil engaño de la cúpula francesa al primer ministro Manuel Godoy y principal político del rey simplón Carlos IV y permitido pocos años más tarde por el rey felón, en la figura de su hijo Fernando VII.
A este respecto es importante añadir que el rey Borbón Carlos IV; por Real Decreto de 17 de abril de 1808 de alguna manera facilitó la ocupación francesa, porque había puesto al lobo a cuidar a las ovejas en el sentido que nombró al mariscal francés Murat como lugarteniente General de España; suplantando al Presidente de la Junta de Gobierno en Madrid.
Este hecho provocó el Motín de Aranjuez, Fernando VII ascendió al trono español tras forzar la abdicación de su padre; pero Napoleón aprovechó esta insurrección para que el rey renunciara al trono y declarar como nuevo Rey de España a su hermano José Bonaparte.
Por consiguiente, podemos sentenciar que la insurrección española del Dos de Mayo fue formalmente contra el Gobierno afrancesado ilegítimo de Madrid; establecido por Carlos IV y reclamado al mismo tiempo por el Ejército invasor.
La guerra contra la ocupación francesa o conocida como en los textos escolares como Guerra de Independencia española de 1808 comenzó a los pocos días del 2 de mayo.
En Madrid todas las guarniciones militares en las poblaciones españolas no ocupadas por los destacamentos franceses se organizaron para defenderse casi al mismo tiempo; aunque algunos gobernantes locales, ya afrancesados ayudaron dando apoyo logístico a los soldados franceses.
España entra en un siglo de guerras
Mientras España combatía la invasión francesa, los territorios americanos iniciaban sus propios procesos independentistas, debilitando aún más al Estado español.
Todos los factores enumerados permiten explicar que cuando España intentaba recuperarse del impacto napoleónico, en 1833 y coincidiendo con la muerte repentina del Rey Fernando VII, estallara la Primera Guerra Carlista.
Nos interesa especialmente resaltar que la Guerra Carlista fue una serie de tres guerras civiles que marcaron la Historia de España durante todo el siglo XIX.
El motivo principal por el cual estalló la primera Guerra Carlista en 1833 fue una disputa en la Sucesión del Trono.
Así pues, nos encontramos con una Guerra Civil pero también una Guerra de Sucesión porque a la muerte del Rey Fernando VII el trono quedó vacante; y su hermano Carlos María Isidro reclamó su Derecho al Trono en aplicación de la Ley Sálica.
La hija del rey fallecido; Isabel tenía en ese momento 3 años.
La cuestión es que los liberales convencieron al Rey Fernando VII en su lecho de muerte para que aboliese la Ley Sálica; mientras el hermano del rey sospechaba que aquella decisión había sido manipulada por intereses políticos.
A los liberales les convenía más entronizar a una niña de 3 años, mucho más fácil de controlar políticamente que el aspirante Carlos.
El nacimiento de dos Españas
Como consecuencia de estos intereses enfrentados aparecieron dos bandos irreconciliables: los isabelinos o liberales y los carlistas o absolutistas. Un conflicto político, ideológico y social que marcaría durante décadas la historia de España.


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