La xenofobia, fenómeno social que cambia de rostro y de época
Actualmente todo parece apuntar a la forma de cómo vivimos momentos novedosos, en la historia, la moda, la cultura, los distintos fenómenos sociales, entre otros, es decir constantemente hay una predisposición al “imaginario social” en razón a que en este momento todo lo presente es “novedoso”.
Pero si nos detenemos a observar nuestra propia historia con detalle y atención, podremos descubrir algo que parece incomodo, pero vital e importante. En múltiples casos, las tensiones culturales y sociales que se presentan hoy ya ocurrieron antes, solo con distintos protagonistas, diferentes narradores y narrativas, así como también en otras fronteras.
La xenofobia, el rechazo a las personas que no son “originarias” de regiones específicas, al “diferente”, al que “no pertenece”, no es algo que sea nuevo, esto sumado a las distintas crisis en la economía mundial, así como también los cambios sustentados desde lo cultural y diferentes momentos históricos, avala el predominio de lo que fue y sigue repitiéndose una y otra vez. Lo mas preocupante es que aun después de conflictos, guerras, grandes desplazamientos de poblaciones y lecciones en la historia que han dejado profundas huellas de dolor, este fenómeno social sigue surgiendo aun con mas fuerza en distintos lugares del mundo.
En muchos de los informes actuales, se observa un crecimiento exponencial de actitudes xenófobas, las cuales a su vez están asociadas al aumento de movimientos migratorios y a una división social que cada vez se nota aún más.
De manera “paradójica” esto sucede en un continente que históricamente ha sufrido crisis y fenómenos sociales fuertes marcados por grandes “diásporas” hacia otros territorios, donde millones de europeos también fueron refugiados, desplazados, o inmigrantes en diferentes momentos de la historia en el siglo XX. Luego de la II guerra mundial, familias enteras, cruzaron grandes extensiones y fronteras buscando lo mismo que en la actualidad buscan una gran mayoría de seres humanos: seguridad oportunidades, dignidad y un futuro distinto.
Desde una mirada sistémica, resulta profundamente significativo, como los “sistemas humanos” repiten aquello que no integran de manera consciente, es por ello que, cuando una sociedad vive del miedo, la incertidumbre el engaño mediático por el poder o el “imaginario social” sobre la forma en como esta pone en juego su identidad, aparece de manera concreta la urgente necesidad de hallar a un “otro” sobre quien o quienes proyectar la amenaza.
economía en declive, inseguridad, división social, perdida de control. Por ello la xenofobia rara vez habla solo del inmigrante; también deja entrever el estado emocional, cultural de la sociedad donde esta se encuentra presente. Y lo más preocupante es que estas dinámicas en muchos casos comienzan de manera sutil, no siempre ocurre que sea manifestado como un odio abierto. En momentos se expresan normalizando comentarios habituales, o generalizaciones o también burlas que poco a poco se van normalizando como algo común y cotidiano, discursos y narrativas que paulatinamente y hasta de manera silenciosa se van transformando en creencias aparentemente “razonables” que finalizan deshumanizándonos como seres humanos.
Y mientras esto ocurre, los datos nos siguen mostrando una realidad aún más compleja, de la que solemos ver en discursos simplistas y reduccionistas. La unión europea reportó que el fenómeno migratorio sigue siendo un factor relevante para la economía, puntualmente la mano de obra, la migración de talentos que fortalecen aún mas los distintos contextos, el sostenimiento demográfico y otros aspectos más en muchos países europeos dejan ver una realidad distinta a las que en debate publico se presenta de manera frecuente como una tergiversación para infundir temor y control.
Con lo anterior surge una pregunta importante, a lo mejor el foco de atención, no está únicamente en el fenómeno social de la migración, si no desde donde estamos mirando nosotros mismos este aspecto.
¿Observamos historias humanas o prejuicios que fueron heredados?
¿Reaccionamos desde la comprensión real o desde el miedo o el odio infundado como sociedad?
Una y otra vez la historia nos demuestra que cuando una sociedad pierde su humanidad en los demás, progresivamente comienza también a perderse dentro de sí misma.

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