Llenar el depósito vuelve a convertirse en un problema para muchos hogares de Baleares. Los carburantes han escalado rápidamente durante las últimas semanas y numerosas estaciones de servicio de las islas han superado ya la frontera psicológica de los dos euros por litro.
La gasolina 95 se sitúa en torno a los 2,07 euros por litro de media, mientras que el diésel se aproxima a los 1,98 euros. Esto significa que llenar un depósito de 50 litros con gasolina supone ya alrededor de 103,50 euros.
En el caso del diésel, esos mismos 50 litros representan aproximadamente 99 euros. Para una familia que necesite llenar el depósito varias veces al mes, el combustible vuelve así a convertirse en una partida importante del presupuesto doméstico.
La subida del combustible no llega aislada. El Índice de Precios de Consumo de Baleares alcanzó en agosto una tasa interanual del 4,4 %, cinco décimas por encima de la registrada en julio.
El transporte es precisamente uno de los grupos que más se han encarecido: sus precios son un 5,3 % superiores a los de agosto de 2025. Desde comienzos de 2026, el incremento acumulado del transporte alcanza el 6,8 %.
El impacto de esta subida tiene una dimensión especial en un territorio insular. Para miles de residentes de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, el automóvil no constituye únicamente una elección personal, sino una herramienta necesaria para desplazarse al trabajo, llevar a los hijos al colegio o realizar actividades cotidianas.
Fuera de Palma y de los principales núcleos urbanos, las alternativas de transporte público pueden ser más limitadas. Cada céntimo que aumenta el litro de combustible termina multiplicándose por decenas de litros y por miles de desplazamientos diarios.
Las propias estaciones de servicio están percibiendo las consecuencias. Desde el sector se señala que parte de los consumidores está reduciendo el uso del automóvil o controlando más la cantidad que reposta.
Durante los meses de verano, la elevada actividad turística ha contribuido a sostener la demanda. Sin embargo, las estaciones temen que la situación sea diferente cuando termine la temporada alta y disminuya la actividad económica asociada al turismo.
La cifra permite visualizar mejor la dimensión del problema. Dos depósitos mensuales representarían aproximadamente 207 euros; tres elevarían el gasto hasta unos 310,50 euros.
Y el combustible no funciona de manera aislada. Su encarecimiento puede terminar trasladándose a otros ámbitos de la economía: transporte de mercancías, distribución, agricultura, servicios profesionales y numerosos productos que necesitan recorrer kilómetros antes de llegar al consumidor.
En Baleares, el precio del combustible se suma a una ecuación que ya incluye vivienda, alimentación, electricidad y el elevado coste general de vivir en las islas.
Cuando la gasolina supera los dos euros, la cuestión deja de ser únicamente energética. Se convierte también en una cuestión de poder adquisitivo, movilidad y calidad de vida.
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