Los colosos del aire que hicieron historia en Baleares
Los colosos del aire que hicieron historia en Baleares
No hay muchos aeropuertos en el mundo que, sin ser un gran centro industrial aeronáutico ni la capital de un país, hayan visto desfilar una colección tan extraordinaria de aviones como los de las Islas Baleares.
Desde los modestos hidroaviones que unieron por primera vez las islas con la Península hace ya 100 años hasta los colosales Antonov de carga, los Galaxy o algunas de las mayores rarezas de la aviación mundial, los cielos baleares han sido durante décadas un auténtico museo aeronáutico al aire libre.
La privilegiada situación geográfica del archipiélago, el extraordinario crecimiento del aeropuerto de Palma y el espectacular desarrollo turístico experimentado desde la década de 1950 convirtieron a Son Sant Juan con sus instalaciones en uno de los pocos aeropuertos turísticos europeos capaces de recibir algunas de las aeronaves más grandes jamás construidas.
Este artículo pretende realizar un recorrido por algunos de los aviones más extraordinarios que, por una u otra razón, dejaron una huella imborrable en la historia aeronáutica de las Islas Baleares.
Los gigantes del transporte aéreo que surcaron los cielos de Baleares
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| El Antonov An-225 Mriya, el mayor avión jamás construido, en una de sus visitas al aeropuerto de Palma. |
A lo largo de las últimas décadas, los aeropuertos de Baleares han recibido un buen número de los cargueros más grandes y espectaculares del mundo. Su historia, las misiones que realizaron y las singulares operaciones que protagonizaron merecen un capítulo propio, por lo que en este artículo nos limitaremos a recordar algunos de los más impresionantes que aterrizaron en nuestras islas.
A bordo de estas aeronaves llegaron embarcaciones o material para la industria náutica, helicópteros, maquinaria industrial de gran tamaño, equipos destinados a acontecimientos internacionales, cargas urgentes de alto valor, e incluso, los simuladores de vuelo que durante años se han utilizado en el centro de formación de pilotos de Globalia en Llucmajor.
Lo que nos demuestra, que tras siglos de la dependencia en exclusiva del transporte marítimo, un aeropuerto puede también usarse para el traslado urgente de mercancías muy valiosas y especiales.
El Antonov An-124 Ruslan: el coloso de la carga aérea
Los Antonov comenzaron a verse en Baleares a principios de la década de 1990 y, durante muchos años, el An-124 fue el mayor avión de carga operativo del planeta y uno de los más impresionantes que han aterrizado en el aeropuerto de Palma. Este coloso ha visitado Son Sant Juan en numerosas ocasiones, tanto para realizar escalas técnicas como para efectuar complejas operaciones de carga y descarga.
Con una capacidad de carga de hasta 150 toneladas, el Ruslan puede transportar material ferroviario, barcos, helicópteros, maquinaria industrial e incluso otros aviones. Su inmensa bodega, accesible tanto por el morro como por la rampa trasera, le permiten realizar operaciones que muy pocos cargueros del mundo pueden asumir. Ayudado por dos grúas pórtico instaladas en su bodega.
Cada una de sus visitas a Baleares despierta una enorme expectación entre aficionados y profesionales de la aviación. Con 69 metros de longitud, una envergadura superior a los 73,3 metros, un peso máximo al despegue de 405 toneladas y con un espacio útil en su bodega de 800 metros cúbicos, su imponente silueta convierte cada aterrizaje en un acontecimiento inolvidable. Su enorme tamaño produce la curiosa sensación de aproximarse y despegar con una lentitud impropia de un avión de aquellas dimensiones. Y ala vez, con una majestuosidad impresionante.
Recuerdo que la llegada de los An-124 en sus primeras visitas a Baleares producían una tremenda expectación en todos los colectivos profesionales de Son Sant Juan, y confirmó una vez más, la capacidad del aeropuerto de Palma para operar algunas de las aeronaves más grandes y sofisticadas del mundo.
🇺🇸 1997 – Lockheed C-5 Galaxy: los gigantes que acompañan al Air Force One
La histórica visita del presidente Bill Clinton a Mallorca, en julio de 1997, no solo permitió contemplar el legendario Air Force One. La comitiva presidencial estuvo precedida por varios Lockheed C-5 Galaxy de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, encargados de transportar los vehículos oficiales, el material de seguridad y todo el apoyo logístico necesario para el desplazamiento del presidente. Su enorme tamaño y su imponente presencia convirtieron aquella operación en uno de los mayores despliegues aeronáuticos internacionales vividos en el aeropuerto de Son Sant Juan y en la base militar.
El C-5 Galaxy fue, durante más de una década, el mayor avión militar del mundo, hasta la aparición de los Antonov An-124 y, posteriormente, del An-225 Mriya. Pero aún hoy, continúa siendo el mayor transporte estratégico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. No se trata de un simple avión militar, sino de una aeronave logística diseñada para transportar enormes cargas a cualquier lugar del mundo.
Podía trasladar dos carros de combate Abrams M1, seis helicópteros AH-64 Apache, seis vehículos blindados Stryker, camiones militares, hospitales de campaña o grandes cantidades de ayuda humanitaria y tropas. En realidad, mientras el Air Force One transporta al presidente, los Galaxy trasladan toda la infraestructura necesaria para que el presidente de los Estados Unidos pueda desarrollar su actividad con total normalidad en cualquier lugar del mundo.
Sus dimensiones impresionan: 75,3 metros de longitud, 67,9 metros de envergadura, casi 20 metros de altura, un peso máximo superior a las 380 toneladas y una capacidad de carga útil de 122 toneladas.
Otra de sus características más llamativas es que puede abrirse tanto por el morro como por la rampa trasera, permitiendo atravesar completamente la bodega con vehículos sin necesidad de maniobrar, una capacidad que comparte con muy pocos aviones en el mundo. Al igual que los grandes Antonov 124 y 225. De hecho, la similitud del Galaxy con el An-124 es asombrosa, y quizás eso, motivo ciertos comentarios sobre algún tipo de espionaje industrial.
En Occidente, cuando aparecieron las primeras fotografías del An-124 a principios de los ochenta, muchos analistas lo bautizaron como "el C-5 soviético" debido a su aspecto general. Sin embargo, cuando comenzaron a conocerse sus prestaciones se comprobó que Antonov no se había limitado a reproducir el concepto, sino que había desarrollado un carguero con mayor capacidad de carga, una estructura más robusta y varias soluciones técnicas propias que lo situaban, en algunos aspectos, por delante de su rival estadounidense. Esa evolución explica que el An-124 siga siendo, todavía hoy, uno de los cargueros estratégicos más capaces jamás construidos. Ademas de su evolución a carguero civil.
La llegada de los Lockheed C-5 Galaxy a la base de Son Sant Juan con motivo de la visita del presidente Bill Clinton y de la primera dama permitió contemplar en Palma uno de los mayores despliegues logísticos realizados jamás por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en España. Para muchos aficionados fue la única ocasión para ver de cerca uno de los aviones militares más impresionantes jamás construidos.
✈️ 2002 – El Antonov An-22 Antei: el gigante que vino a rescatar al Mriya
El Antonov An-22 Antei nació como un avión militar, no como un carguero civil posteriormente reconvertido. Fue diseñado desde el principio para satisfacer una necesidad estratégica de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.
Su desarrollo comenzó a principios de la década de 1960 para sustituir al Antonov An-12 en las misiones de transporte pesado. El Ejército soviético necesitaba un avión capaz de trasladar rápidamente vehículos blindados, misiles y lanzadores móviles, helicópteros desmontados, tropas paracaidistas y material logístico de grandes dimensiones. Su primer vuelo tuvo lugar el 27 de febrero de 1965, entrando en servicio militar dos años después.
La llegada del An-22 al aeropuerto de Palma el 19 de diciembre de 2002 constituyó uno de los acontecimientos más espectaculares que recuerdan los aficionados a la aviación en Baleares. Diseñado por los ingenieros de Antonov, el An-22 continúa siendo, más de medio siglo después de su primer vuelo, y tras su desaparición, el mayor avión turbohélice jamás construido.
Pero aquella visita a Palma tenía un motivo muy especial. El An-225 Mriya había quedado inmovilizado en Son Sant Juan por la avería de su motor número 6, y el An-22 UR-09307 fue el encargado de transportar desde Kyiv-Gostómel (Ucrania) un nuevo motor Progress D-18T de sustitución además del equipo técnico, las herramientas y todo el material necesario para poder devolver al gigante de los cielos a la actividad.
Equipado con cuatro enormes motores Kuznetsov NK-12, cada uno accionando dos juegos de hélices contrarrotatorias con ocho palas, el An-22 podía transportar hasta 80 toneladas de carga.
Con una envergadura de 64,4 metros, una longitud de 57,9 metros y un peso máximo al despegue superior a las 250 toneladas, su presencia en Palma no pasó desapercibida. El característico y potente sonido de sus cuatro motores podía escucharse a varios kilómetros de distancia y convertía tanto el aterrizaje como el despegue en un auténtico espectáculo para los aficionados.
El An-22 equipa los motores turbohélice más potentes de la historia de la aviación, con aproximadamente 15.000 caballos de potencia en cada uno. En conjunto desarrollan cerca de 60.000 caballos de empuje, una cifra difícil de imaginar incluso hoy.
Su visita a Mallorca demostró, una vez más, la capacidad del aeropuerto de Son Sant Juan para recibir algunas de las aeronaves más impresionantes jamás construidas.
Desgraciadamente, en 2022 el único An-22 civil que permanecía operativo, precisamente el UR-09307 que visitó Palma en 2002, resultó gravemente dañado durante los combates en el aeropuerto de Hostómel, en Ucrania, el mismo escenario en el que también sería destruido el An-225 Mriya.
🌍 2002 – Antonov An-225 Mriya: el gigante irrepetible
Entre todos los aviones que han visitado los aeropuertos de Baleares, pocos despertaron tanta admiración como el Antonov An-225 Mriya, una auténtica leyenda de la aviación que aterrizó en Son Sant Juan el 12 de diciembre de 2002 tras sufrir una avería en su motor número 6.
Único en el mundo, este coloso de los cielos estaba equipado con seis motores turbofán Progress D-18T, cada uno con un peso superior a las cuatro toneladas. Hasta su destrucción en 2022 fue, sin discusión, el avión más grande jamás construido.
Diseñado originalmente para transportar el transbordador espacial soviético Buran, el Mriya llevó la ingeniería aeronáutica a un nivel nunca antes alcanzado. Con sus asombrosos 84 metros de longitud, sus 88,4 metros de envergadura y una capacidad de carga de 250 toneladas, ninguna otra aeronave ha igualado sus dimensiones ni sus prestaciones.
Su llegada a Palma constituyó un auténtico acontecimiento. Cientos de aficionados acudieron para contemplar desde las vallas del aeropuerto un avión cuya sola presencia impresionaba por sus descomunales proporciones. Ver al Mriya maniobrar por las calles de rodaje o estacionado en la plataforma era una imagen difícil de olvidar.
Al tratarse de un aterrizaje de emergencia por el fallo del sexto motor, el aeropuerto de Palma no disponía entonces de ningún estacionamiento preparado para una aeronave de semejante tamaño, por lo que fue necesario habilitar una amplia zona de la plataforma industrial, ocupando varios puestos de estacionamiento e incluso parte de la rodadura interior. Y así, poder atender la emergencia del impresionante An-225.
Tuve la fortuna de poder acceder al interior del Mriya durante su estancia en Palma, recorriendo tanto la inmensa bodega de carga con 1,300 metros cúbicos de capacidad y casi 5 metros de altura, como la cubierta superior destinada a la tripulación, a la que se accedía por una estrecha escalerilla desplegable desde el mismo techo de la bodega. Poder contemplar desde dentro unas dimensiones tan descomunales ayudaba a comprender por qué aquel avión era y sigue siendo aún hoy, una de las mayores obras de ingeniería aeronáutica jamás construidas.
🔧 Una operación inédita en Son Sant Juan
La avería del motor del An-225 dio lugar a una de las operaciones de mantenimiento más singulares que ha vivido el aeropuerto de Palma en su historia.
Unos días después aterrizaba en Son Sant Juan el Antonov An-22 con matrícula UR-09307, transportando un nuevo motor Progress D-18T completo, además del equipo técnico, herramientas y todo el material necesario para sustituir el enorme motor averiado.
Cada uno de los seis motores Progress D-18T del An-225 medía 5,40 metros de longitud, 2,93 metros de altura, 2,79 de ancho y pesaba más de 4,1 toneladas. El simple transporte de uno de ellos hasta Palma ilustra la magnitud de aquella extraordinaria operación de mantenimiento.
La sustitución del motor requirió la contratación de grúas de gran tonelaje y la intervención de técnicos especializados desplazados expresamente desde Ucrania.
Durante varios días, Son Sant Juan se transformó en una auténtica base de operaciones de Antonov. En la plataforma coincidieron el mayor avión del mundo, el mayor avión turbohélice jamás construido, grandes grúas, equipos técnicos especializados y una compleja operación de sustitución de motores. Un despliegue absolutamente excepcional que muy pocos aeropuertos europeos han tenido el privilegio de presenciar.
💔 El final de una leyenda... ¿o un nuevo comienzo?
Como ya hemos comentado, el 27 de febrero de 2022 el Antonov An-225 fue destruido durante los primeros días de la invasión rusa de Ucrania, en su base del aeropuerto Antonov de Hostómel, cerca de Kyiv, junto con el An-22 que vino a Palma para rescatarlo en 2002. Desgraciadamente aquel ataque ruso destruyo dos leyendas de la aviación mundial.
Aunque la parte delantera del An-225 quedó completamente destruida, parte de las alas, la sección trasera, algunos motores y diversos elementos estructurales pudieron recuperarse. Precisamente esos componentes podrían desempeñar un papel fundamental en el proyecto que Antonov mantiene hoy día para devolver el Mriya a los cielos.
La compañía ucraniana continúa estudiando la construcción de un nuevo An-225 aprovechando tanto los elementos recuperables del avión destruido como la estructura parcialmente terminada de un segundo ejemplar que permanecía inacabado en un hangar desde finales de la década de 1980. Si ese proyecto llega algún día a completarse, el mayor avión de la historia podría volver a surcar los cielos como símbolo de la extraordinaria capacidad de la ingeniería aeronáutica y de la esperanza de devolver a la vida una de las mayores leyendas de la aviación mundial. Pero de momento solo es un proyecto difícil de afrontar con el conflicto aún activo.
Como curiosidad, el An-225 disponía de 32 ruedas, seis motores con un empuje conjunto superior a 1.370 kN, podía transportar 250 toneladas en su bodega o 200 toneladas sobre el fuselaje, y necesitaba una tripulación de seis personas. Ningún otro avión ha superado hasta hoy esas cifras.
Con la desaparición del Mriya no solo se perdió el mayor avión del mundo; también desapareció una de las mayores leyendas de la historia de la aviación. Las fotografías tomadas durante sus visitas a Baleares constituyen hoy un valioso testimonio de un gigante que probablemente nunca volverá a surcar nuestros cielos.
Un legado para la historia
Los aviones que hemos recordado en este artículo no fueron simples visitantes ocasionales. Cada uno de ellos escribió una página inolvidable en la historia aeronáutica de Baleares y convirtió a nuestros aeropuertos en testigos privilegiados de algunos de los mayores hitos de la aviación mundial.
Muchos de estos gigantes ya han desaparecido; otros continúan prestando servicio en distintos rincones del planeta. Pero todos ellos, dejaron una huella imborrable en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de contemplarlos de cerca y de ser testigos de unos acontecimientos que difícilmente volverán a repetirse.
Pero la historia no termina aquí. En el próximo capítulo conoceremos otras aeronaves extraordinarias que también contribuyeron a escribir algunas de las páginas más fascinantes de la historia de la aviación en Baleares: el legendario Concorde, el Air Force One, el Airbus A380, el Airbus Beluga, el V-22 Osprey, la Patrulla Águila y otros visitantes ilustres que dejaron una huella imborrable en los cielos de nuestras islas.
Porque algunos aviones fueron concebidos para transportar personas o mercancías; otros, además, pasaron a formar parte para siempre de la historia de la aviación en Baleares.
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