"Cuando la tierra tiembla y el corazón humano despierta"
En medio del caos y el dolor, la solidaridad emerge como la luz que nos recuerda nuestra humanidad compartida.
En momentos de tristeza como lo ha sido esta gran catástrofe que ha vivido Venezuela, con los sismos registrados el 24 de junio de 2026, hay algo profundo y a la vez paradójico sobre la condición de ser humanos.
El mundo se divide no solamente entre líneas fronterizas, sino también por ideologías, nos separamos cada día más, por colores y lados políticos, e incluso por distinciones culturales, buscamos tener la razón y es por todo esto que hemos levantado muros invisibles y olvidamos por completo que antes de izar cualquier bandera, tenemos algo mas importante y en común, nuestra humanidad.
Y es entonces cuando ocurren las tragedias, la guerra, un ataque terrorista, una pandemia, una dana, un tsunami, un terremoto, en este caso, la madre naturaleza nos recuerda lo frágiles que somos, la tierra tiembla, el agua arrasa, o el fuego consume.
Justo lo que parecía separarnos deja de momento tener importancia.
Frente al dolor, es aquí donde todas estas líneas invisibles desaparecen, y volvemos a hablar el mismo idioma.
El desastre que acaba de pasar en Venezuela nos recuerda una vez mas una cierta verdad que por lo general olvidamos cuando la vida parece andar cotidianamente, el ser humano es profundamente vulnerable. Desde lo que observamos y leímos en las noticias, tan solo en cuestión de segundos familias lo perdieron todo. Un lugar deja de ser un hogar, una calle deja de existir. Un beso o un abrazo se pueden transformar en el último. Es aquí donde quiero exaltar la labor incondicional del grupo español de bomberos y rescatistas voluntarios, especialistas en búsqueda de supervivientes, los cuales se desplazaron al área de la tragedia para colaborar en labores de emergencia, junto a otros países, quienes también se unieron en pro de la movilización del sentido humano de la ayuda.
Aquí aparece ese lado mas hermoso de ser humanos,
Y es precisamente ahí donde aparece una manera de identificarnos como seres humanos, muy a pesar de lo que leímos hace poco con la nueva normativa al endurecer procesos de expulsión y la creación de centros de retorno en países fuera de la UE puntualmente para los extranjeros en condiciones irregulares, o en otros países como USA, la creación de ICE programas destinados a perseguir y expulsar personas que no sean considerados norteamericanos. Mientras unos pierden sus hogares, otros están dispuestos de manera incondicional a arriesgar sus propias vidas, pese a que sean de lugares distintos, viajando miles de kilómetros para intentar salvar una vida que jamás habían visto antes.
Muchos hombres y mujeres han dejado de manera temporal a sus familias y sus vidas cotidianas, suspendiendo sus rutinas y apuntando su atención hacia un viaje que implica también la incomodidad, pero un humano propósito, sin ni siquiera buscar reconocimiento, ni fama, ni mayor pago que la voluntad de ayudar a otros y no fueron los únicos en pensar que las fronteras se derriban.
Mientras dormimos tranquilos, otros mas se movilizan para organizar campañas de ayuda, donaciones, tiempo, dinero, entre otras cosas, población venezolana dentro y fuera del país, vecinos, voluntarios anónimos juntos por un mismo sentir, para ayudar a sostener a quienes lo han perdido todo.
Y creo que aquí es válido preguntarnos ¿Por qué necesitamos una desgracia para reconocer que pertenecemos a una misma bandera y nación, la humana? Y es quizá una de las mayores enseñanzas que estas situaciones difíciles nos deja, nos recuerdan constantemente que aquellas diferencias que sostenemos con tanto ahínco y pasión resultan extremadamente frágiles.
La razón principal es que el poder, el dinero, pierden valor, cuando buscas a una niña pequeña entre los escombros, toda la ideología deja de importar cuando buscas salvar a quienes amas, lo político se vuelve insignificante cuando ayudaste a un herido, las divisiones políticas ya no tienen sentido, frente al hecho de que una madre que está en otro país espera noticias de sus hijos, las nacionalidades desaparecen cuando una persona desconocida voluntariamente extiende la mano para sacar a alguien debajo de una montaña de escombros y trozos de edificaciones. En ese instante nadie pregunta por quien votaste o de que partido político eres, ni por tu religión, ni cuanto traes en los bolsillos ni tampoco sobre el titulo que hace más extenso tu nombre, solo importa una sola cosa y es poder tener la esperanza de que la vida prevalezca, y esa a lo mejor sea la real versión que nos define en humanidad, algo más autentico, no la que compite con otros, no la que juzga, ni la que divide, si no la que entiende que el sufrimiento del otro es algo que es inherente a todos.
Jamás una tragedia será algo positivo, ni tampoco necesitamos buscar romantizar el dolor como condición necesaria para aprender, ninguna perdida, o muerte debería anteceder para aprender, pero desde otro Angulo lo que si podemos hacer es, reconocer que en medio del caos y del sufrimiento que puede ocasionar una catástrofe como esta o como otras muchas, la luz que surge es aquella que nos recuerda la capacidad inconmensurable que aun está presente para sentir empatía los unos a los otros.
Y al final la pregunta milagro no esta orientada hacia la razón del por qué surgen las desgracias y estas a su vez unen en muchas ocasiones a las personas, si no más bien, ¿Qué pasaría si somos capaces de vivir y experimentar esa solidaridad cuando todo va bien?
La desgracia en este caso no tumbo solo edificios, también derrumbo egos, por que los humanos sostienen a los humanos, entonces no seria necesario esperar a un próximo desastre, una pandemia, una guerra o alguna otra situación, para volver a encontrarnos como humanidad, seguiremos como extraños compartiendo un mismo piso para vivir o por otro lado recordaremos por fin que, aunque hablemos distintos idiomas y tengamos distintas culturas vivimos en el mismo sitio, somos ciudadanos del mundo.
Un abrazo fraterno a toda la comunidad venezolana.
"No sería necesario esperar a un próximo desastre para volver a encontrarnos como humanidad. Somos ciudadanos del mundo."
📰 Planeta Universal Baleares · Sección de Opinión
- • Artículo de opinión de Cristhian Tirado
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