¿Y si somos como una estufa?

Hace algún tiempo estuvo circulando en redes una idea que surgió a partir de una entrevista que se desarrolló en 2009, y que posteriormente fue publicada en “The new yorker”. Esta idea nació de un seminario de “management” que impartió una empresaria australiana y básicamente consiste en imaginar la vida como una estufa con cuatro hornillas. Cada una representa un área importante en nuestro desarrollo personal y existencia humana:
Esto nos pone a pensar como en múltiples oportunidades hemos sentido que la vida nos exige más de lo que podemos entregar, por lo tanto, es complejo mantener las 4 hornillas encendidas con la misma intensidad al mismo tiempo.
Desde lo que plantea David Sedaris, nuestra energía en el cumplimiento de lo que se somos, se distribuye entre estos 4 aspectos:
1. Familia: Esta hornilla representa la necesidad de vincularnos, de sostenernos emocionalmente, pero de una manera más profunda, el lugar donde pertenecemos, construir hogar. Cuando esta mantiene el fuego alto, nos fortalecemos con el cuidado mutuo, la presencia, la construcción colectiva del sentimiento de “casa”. Pero también para mantenerla existe una demanda, de disponibilidad, de energía afectiva, de presencia, cuando se apaga o se baja el fuego, puede generar sensación de vacío, desarraigo, desprendimiento, y subirlo demasiado, podría implicar en el hecho de postergar nuestros propios sueños y proyectos para dar lugar primero a este quemador.
2. Amigos: Es la hornilla que tiene que ver con los vínculos que establecemos, no al mismo interior de nuestro hogar, si no, externamente. La sensación colectiva de “Tribu”, como le llama el autor, la interrelación que esperamos fuera de casa y que a su vez cumple un papel al recordarnos quienes somos fuera de nuestros lugares de origen. Cuando el quemador esta muy bajo, nos aislamos, o incluso podemos experimentar la sensación de soledad aun estando con otras personas, y por otro lado cuando esta demasiado alto, nos puede restar tiempo para otras responsabilidades personales.
3. Salud: Nuestro lugar donde habitamos, en pensamientos y en acciones, nuestro templo, este es creería que el mas importante, y necesario ya que desde aquí parte el cuidado y la salud en la integración de nuestra mente y cuerpo en un solo individuo el cual requiere descanso, actividad física, movimiento, espacio personal, salud mental. Aquí notamos como muchas personas a lo largo de la vida, sacrifican esta área, y sin darse cuenta de que los efectos de esta se den de manera inmediata, cuando esta “hornilla” se apaga, influye en el desempeño de las demás, comienza un “mal funcionamiento” y con ello la fuerza vital de mantener ese fuego se debilita.
4. El trabajo: Este relacionado con los logros, el éxito, lo referido a los propósitos y la manera en que construimos identidad por medio de lo que hacemos en el mundo, entonces va de la mano con: el desarrollo profesional, la seguridad económica, sentirnos útiles para un propósito y reconocidos, cuando esta “hornilla” se enciende intensamente, permite el avance, la construcción y ejecución de proyectos, así como también el deseo de dejar huella y recordación, pero también se requiere tener en cuenta que absorbe demasiada energía y presencia. La cual le resta a las demás. Y en una forma de interpretación, desde la cultura, la sociedad suele reforzar la idea de que el “reconocimiento” es la meta por el rendimiento que es observable. Encenderlo con intensidad permite avanzar, construir proyectos y dejar huella. Pero también puede absorber tiempo, energía emocional y presencia en otros ámbitos.
Con todo lo anterior, es vital reflexionar que, no necesariamente uno tiene que ser mas importante que otro, por el contrario, todos los son de manera distinta, sin embargo, es complejo mantenerlos a todos al máximo con la misma intensidad, y al mismo tiempo. Sabemos que la vida no es lineal, es dinámica y habrá momentos donde algunas experiencias nos lleven a encender unos más que otros, mantener unos bajos, mientras otros suben a su máximo nivel, o por el contrario equilibrar en momentos la intensidad. Vivimos mejor, cuando podemos conscientemente ajustar el fuego sin culpas, establecer prioridades y sanar aquellos aspectos que hacen que nos refugiemos en el sufrimiento.
¿Y si somos como una estufa?
Este artículo de Cristhian Tirado propone una reflexión psicológica sobre el equilibrio vital a partir de una metáfora sencilla y potente: la vida como una estufa con cuatro hornillas. Familia, amistades, salud y trabajo se convierten en los pilares que consumen nuestra energía diaria y requieren ajustes conscientes para evitar el desgaste emocional.
Desde una mirada divulgativa y aplicada a la vida cotidiana, el autor invita a repensar las prioridades personales, comprender los límites humanos y normalizar los cambios de intensidad entre las distintas áreas de la vida sin culpa ni autoexigencia excesiva.
Temas relacionados: psicología cotidiana, bienestar emocional, equilibrio vital, gestión de la energía personal, salud mental, vínculos sociales, familia y trabajo, estilo de vida consciente.
Contenido de opinión y divulgación psicológica especializado.
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