EL CIELO DE OCTUBRE SE LLENA DE ESTRELLAS FUGACES
PLU / Durante las noches del 8 y 9 de octubre, el cielo del hemisferio norte ofrece una nueva cita con la astronomía: las Dracónidas, una lluvia de estrellas fugaces que tiene su origen en los diminutos fragmentos desprendidos del cometa 21P/Giacobini-Zinner.
A diferencia de otras lluvias de meteoros, que suelen observarse mejor durante la madrugada, las Dracónidas presentan una particularidad: su radiante alcanza una posición favorable al comienzo de la noche. Esto permite disfrutar de la observación sin necesidad de esperar hasta altas horas.
¿De dónde proceden las Dracónidas?
Su origen se encuentra en el cometa 21P/Giacobini-Zinner, un pequeño cuerpo helado que gira alrededor del Sol aproximadamente cada 6,6 años.
Durante sus recorridos, el cometa va dejando partículas de polvo y pequeños fragmentos de material. Cuando la Tierra atraviesa esa corriente de residuos, algunas partículas penetran en nuestra atmósfera a gran velocidad y producen los trazos luminosos que popularmente conocemos como estrellas fugaces.
En realidad, no son estrellas que caen: son meteoros, fenómenos luminosos originados por la entrada de partículas extraterrestres en la atmósfera.
¿Por qué se llaman Dracónidas?
Su nombre procede de la constelación de Draco, el Dragón, situada en el cielo septentrional. Los meteoros parecen surgir de un punto próximo a esta constelación, conocido como radiante.
Sin embargo, no es necesario mirar únicamente hacia Draco. Los destellos pueden aparecer en distintas regiones del cielo, por lo que conviene observar una zona amplia de la bóveda celeste.
Una lluvia capaz de sorprender
Las Dracónidas suelen presentar una actividad moderada. Para 2026, la Organización Internacional de Meteoros contempla una tasa cenital estimada de alrededor de cinco meteoros por hora, aunque las cifras reales pueden variar y lo observado desde un lugar concreto suele ser inferior.
Pero esta lluvia tiene una historia singular. En 1933 y 1946 produjo espectaculares tormentas de meteoros. También en 2011 registró un episodio de actividad extraordinaria.
Estos fenómenos se producen cuando nuestro planeta atraviesa regiones especialmente densas de partículas dejadas por el cometa. Para 2026 no se prevé una tormenta semejante, pero la variabilidad de las Dracónidas mantiene vivo el interés científico.
¿Cómo observarlas desde Baleares?
Las islas ofrecen numerosos lugares alejados de los grandes núcleos urbanos donde, si el tiempo acompaña, es posible disfrutar de un cielo oscuro. Conviene escoger un espacio seguro, con horizonte despejado y sin iluminación artificial directa.
La Luna, una aliada en 2026
Este año las condiciones lunares son especialmente favorables. La Luna estará próxima a su fase nueva, prevista para el 10 de octubre, de manera que su iluminación no debería dificultar significativamente la observación durante las primeras horas de la noche.
El factor decisivo será la meteorología. Las nubes, la bruma y la iluminación artificial pueden ocultar los meteoros más débiles incluso durante el máximo de actividad.
Octubre todavía guarda más sorpresas
Las Dracónidas no son la única lluvia de estrellas del mes. Hacia el 21 de octubre llegará el máximo de las Oriónidas, asociadas a los restos del célebre cometa Halley.
Octubre se convierte así en un mes especialmente interesante para recuperar una costumbre tan antigua como la humanidad: detenerse unos minutos, alejarse de las luces y contemplar el cielo.
Quizá esta noche solo veamos uno o dos destellos. Pero cada uno habrá comenzado su viaje mucho antes de llegar a nuestros ojos, como un diminuto mensaje procedente de un cometa que sigue recorriendo el Sistema Solar.
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