BALEARES SE SECA: LAS RESERVAS DE AGUA CAEN AL 36%
Ibiza desciende al 33 %, Mallorca al 36 % y Menorca mejora hasta el 38 %. La escasez de precipitaciones y la presión sobre los acuíferos mantienen la preocupación por el futuro del agua en las islas.
Baleares afronta el otoño con sus reservas hídricas en una situación delicada. Los últimos datos de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua sitúan las reservas del archipiélago en el 36 % durante septiembre, frente al 38 % registrado en agosto.
La evolución no ha sido uniforme. Mallorca e Ibiza han perdido recursos, mientras Menorca ha experimentado una recuperación. Sin embargo, el conjunto de las islas mantiene unos niveles inferiores a los del mismo período del año anterior.
RESERVAS POR ISLAS
IBIZA, LA ISLA CON MENOS RESERVAS
Ibiza presenta la situación más comprometida entre las tres islas con datos individualizados en este balance. Sus reservas han pasado del 37 % al 33 % en apenas un mes, una caída de cuatro puntos.
La escasez de lluvias agrava el escenario: durante septiembre se registraron aproximadamente 10 litros por metro cuadrado, frente a los 76 habituales para ese mes. Esta diferencia evidencia la vulnerabilidad de una isla donde la disponibilidad de agua depende en buena medida de sus recursos subterráneos y de las infraestructuras de abastecimiento.
MALLORCA TAMBIÉN RETROCEDE
Mallorca ha pasado del 38 % al 36 %. El descenso coincide con un septiembre en el que las precipitaciones también quedaron por debajo de lo habitual: 55 litros por metro cuadrado frente a una media de 65.
La situación exige especial atención en distintas zonas de la isla, donde los indicadores de sequía reflejan dificultades persistentes. La evolución de los acuíferos, el consumo y la capacidad de recuperación durante el otoño serán determinantes.
MENORCA MEJORA, PERO SIGUE EN PREALERTA
Menorca ofrece el dato más sorprendente: sus reservas han aumentado del 33 % al 38 %, pese a que septiembre fue extraordinariamente seco. Solo se registraron 3,4 litros por metro cuadrado, frente a los 60 habituales.
La explicación está en el funcionamiento de los acuíferos. El agua de lluvia no llega inmediatamente a las reservas subterráneas: necesita infiltrarse y desplazarse a través del terreno. Por eso, los efectos de precipitaciones anteriores pueden manifestarse semanas o meses después.
También influye la cantidad de agua extraída. Una menor extracción puede favorecer la recuperación de los niveles incluso cuando las lluvias recientes son escasas.
Las reservas del archipiélago han perdido ocho puntos porcentuales en doce meses.
CUATRO ZONAS BAJO ALERTA POR SEQUÍA
La comunicación oficial identifica cuatro unidades de demanda en situación de alerta: Artà, es Pla, Manacor-Felanitx y Migjorn.
El índice global de sequía hidrológica se ha mantenido en 0,342 durante septiembre. Este indicador permite valorar la evolución de la disponibilidad de recursos y no debe confundirse con el porcentaje de reservas.
TURISMO, CONSUMO Y GESTIÓN: EL GRAN DESAFÍO
El agua es uno de los recursos estratégicos de Baleares. El abastecimiento de residentes, la actividad turística, la agricultura, los servicios y el mantenimiento de los ecosistemas dependen de una disponibilidad limitada y variable.
Durante la temporada turística aumenta la población presente en las islas y, con ella, determinadas necesidades de abastecimiento. Sin embargo, atribuir el descenso de las reservas exclusivamente al turismo sería simplificar un problema que también depende de las precipitaciones, las extracciones, las pérdidas en las redes y la planificación de las infraestructuras.
Entre las respuestas necesarias figuran la reducción de fugas, la modernización de redes, la reutilización de aguas depuradas cuando sea viable, la mejora de la eficiencia en el consumo y una gestión sostenible de los acuíferos. La desalación puede contribuir al suministro, aunque exige energía, inversiones y una adecuada gestión ambiental.
SEPTIEMBRE DEJÓ UN 30 % MENOS DE LLUVIA
Según los datos de AEMET recogidos en el balance hidrológico, septiembre registró una precipitación media de 47 litros por metro cuadrado en Baleares, frente a los 68 habituales. Es un déficit aproximado del 30 %.
Pese a ello, la precipitación acumulada durante los últimos doce meses alcanza el 94 % de la media histórica. Esta aparente contradicción recuerda que no basta con analizar cuánto llueve: también importa cuándo, dónde y cómo llega esa agua a los acuíferos.
EL AGUA NO PUEDE ESPERAR
La llegada del otoño podría favorecer una ligera recuperación de las reservas, según la previsión de la Conselleria. Pero la situación actual pone de relieve una cuestión de fondo: Baleares necesita proteger sus recursos hídricos no solo cuando falta la lluvia, sino durante todo el año. El futuro del agua depende tanto del clima como de las decisiones que se adopten para gestionarla.
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