BALEARES: CUANDO LA LLUVIA CAE, PERO EL AGUA SE PIERDE
La urbanización del territorio y la creciente irregularidad de las precipitaciones dificultan la recarga natural de los acuíferos. Un investigador de la UIB estima en unos 20 hectómetros cúbicos anuales la capacidad de infiltración perdida.
PALMA · 13 DE OCTUBRE DE 2026. En Baleares, la lluvia siempre ha sido un recurso fundamental. Sin grandes ríos permanentes y con una elevada dependencia de las aguas subterráneas, la capacidad del terreno para absorber las precipitaciones resulta decisiva para el abastecimiento.
Sin embargo, una parte del agua que cae del cielo no llega a incorporarse a las reservas subterráneas. Se desplaza por la superficie, circula por torrentes, alcanza las redes de drenaje o termina en el mar.
La cuestión adquiere especial importancia cuando coinciden dos fenómenos: la expansión de superficies impermeables y las precipitaciones concentradas en episodios de gran intensidad.
20 MILLONES DE METROS CÚBICOS
Según una información publicada este martes por Menorca.info, el catedrático de Geografía Física de la Universitat de les Illes Balears, Cels García, estima que el archipiélago ha perdido una capacidad de infiltración de aproximadamente 20 hectómetros cúbicos de agua al año.
Esta cantidad equivale a 20.000 millones de litros y es comparable, según el investigador, al volumen medio de desalación de las islas.
¿POR QUÉ EL SUELO YA NO ABSORBE IGUAL?
El suelo natural actúa como un sistema de regulación. Parte de la precipitación queda retenida en la vegetación, otra parte se evapora y una fracción penetra en el terreno.
Cuando existen capas permeables y condiciones favorables, el agua puede descender hasta las formaciones geológicas que constituyen los acuíferos.
Pero el proceso cambia cuando el terreno queda cubierto por asfalto, hormigón, edificios o determinadas superficies compactadas. La lluvia encuentra menos puntos de entrada y aumenta la escorrentía superficial.
También influye la intensidad de las precipitaciones. Si cae mucha agua en poco tiempo, puede superar la capacidad de infiltración del suelo y desplazarse rápidamente hacia zonas más bajas.
La vegetación y los poros del terreno favorecen la entrada del agua cuando las condiciones son adecuadas.
Esquema conceptual. El comportamiento real depende de la geología, la humedad del suelo, la pendiente y la intensidad de la lluvia.
UNAS RESERVAS QUE SIGUEN BAJO PRESIÓN
El último balance del Govern balear, publicado el 10 de octubre y correspondiente al mes de septiembre, sitúa las reservas hídricas del archipiélago en el 36 %, frente al 38 % del mes anterior.
La situación es desigual. Menorca registró una recuperación de cinco puntos durante septiembre, mientras que Mallorca e Ibiza experimentaron descensos.
Además, cuatro unidades de demanda permanecen en situación de alerta: Artà, es Pla, Manacor-Felanitx y Migjorn.
CUANDO LA LLUVIA INTENSA SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA
Las precipitaciones torrenciales presentan una doble cara. Pueden aportar grandes cantidades de agua en pocas horas, pero también provocar avenidas e inundaciones cuando la escorrentía supera la capacidad de los cauces y de los sistemas de drenaje.
Esto no significa que toda lluvia intensa se pierda. En determinados terrenos permeables también puede producirse una infiltración importante. El resultado depende de las características de cada cuenca.
«No importa únicamente cuánta agua cae del cielo, sino cuánta consigue entrar en la tierra y permanecer disponible».
¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA APROVECHAR MEJOR LA LLUVIA?
La respuesta exige combinar planificación territorial, protección ambiental y gestión hidrológica.
Conservar los suelos permeables. Proteger las áreas naturales de recarga y evitar su impermeabilización innecesaria.
Incorporar drenaje urbano sostenible. Utilizar pavimentos permeables, jardines de lluvia y espacios de retención donde sean técnicamente adecuados.
Restaurar zonas degradadas. Mejorar la cubierta vegetal y reducir la erosión y la compactación del suelo.
Estudiar la recarga gestionada de acuíferos. Evaluar proyectos que permitan infiltrar agua de forma controlada, siempre con garantías de calidad y compatibilidad geológica.
Reducir las pérdidas y mejorar la eficiencia. La conservación del agua debe abarcar tanto su captación como las redes de distribución y el consumo.
EL FUTURO DEL AGUA EN BALEARES
El archipiélago afronta un desafío que no se resuelve únicamente con esperar nuevas lluvias. También es necesario conservar la capacidad natural del territorio para aprovecharlas.
La desalación, la reutilización del agua y las mejoras de las infraestructuras pueden contribuir al abastecimiento, pero la protección de los acuíferos continúa siendo una parte fundamental de la seguridad hídrica.
Proteger el suelo también significa proteger las reservas de agua del futuro.
FUENTES
Menorca.info · Información del 13 de octubre de 2026
Govern de les Illes Balears · Reservas hídricas de septiembre de 2026
IGME-CSIC · Investigación sobre acuíferos y recarga hídrica
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