CRÓNICA URBANA

Las huellas invisibles de la noche.


Por Kkxo

Son las cinco de la mañana y salgo de casa para caminar por la playa. Me cruzo con vecinos que regresan tras pasar la noche junto al mar. En una esquina varios grupos intentan pedir un taxi, pero no hay ninguno disponible. Otros esperan resignados el primer autobús de Cala Major, mientras algunos, agotados, duermen sobre el suelo.

Siguen pasando grupos de jóvenes. Hay risas, conversaciones entrecortadas y más de uno apenas mantiene el equilibrio. La ciudad despierta mientras la fiesta todavía se resiste a terminar.

La otra cara del amanecer.

Al llegar a la playa el paisaje cambia por completo. La arena está cubierta de latas, botellas, colillas, restos de comida, ropa abandonada y todo tipo de desperdicios. Camino con cuidado, mirando al suelo por miedo a encontrar cristales rotos entre la arena.

Dentro de unos minutos llegará el auténtico primer turno del día. Los trabajadores de EMAYA comenzarán una nueva batalla contra los restos de la noche. En pocas horas la playa volverá a lucir limpia, como si nada hubiera ocurrido.

Mientras unos terminan la fiesta, otros empiezan la jornada devolviendo la ciudad a todos.
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